Toda la magia de esta foto se perdió.

Sorprendido en el bosque de Yogyakarta, Indonesia, en una pose de flojera máxima y sujetando entre sus manos una hoja a modo de guitarra, este lagarto se convirtió en un par de días en una estrella a nivel mundial a través de las redes sociales. Todos lo alabaron por su estilo de rockero despreocupado, la forma en que cierra los ojos como si realmente sintiera la música que produce con el rasguño de sus garras, y bueno… imaginar todas las groupies que debe tener esperándolo en el árbol del frente.

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Aditya Permana

Simplemente un momento digno de ser inmortalizado para siempre y que se merecía aplausos, tanto para el reptil, como para el excelente fotógrafo que lo logró capturar en ese momento tan perfecto. El hombre en cuestión se llama Aditya Permana, es oriundo de Indonesia y comentó a diario británico Daily Mail que se había encontrado con este lagarto dragón en medio del bosque y que lo había esperado con mucha paciencia por cerca de una hora, hasta que tomó la hoja entre sus manos, haciendo tan genial pose. “Me di cuenta de que parecía que estaba jugando con una guitarra y no se movió en absoluto”, dijo entre otras cosas al periódico.

De todas formas, y teniendo en cuenta la popularidad de la foto, muchos otros cibernautas comentaron que parecía más una puesta en escena que una imagen real, y de hecho, dos herpetólogos (estudiosos de reptiles y anfibios) explicaron al diario The Huffington Post que es poco probable que el lagarto se hubiese posicionado de esa manera, ni por el tiempo que afirmó el fotógrafo.

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Aditya Permana

Un debate que se abrió, y que parecía no tenía mayor importancia hasta que se descubrió la verdad. El diario El Mundo de España se contactó con Aditya a través de la red social Google+ y lo que obtuvo, inesperadamente, fue una confesión: “Sólo era una mascota comprada en una tienda de animales”, explicó el chico, y agregó que en un principio se dedicó a mimar al lagarto para se tranquilizara y habituara a él, y así, lograr que fuese lo suficientemente dócil como para ponerle una hoja entre las patitas delanteras. “La foto perfecta y nadie herido”, bromeó.

Bueno, la verdad es bastante decepcionante y demuestra que una mentirilla piadosa se puede convertir en una mentirota gracias al poder de las redes sociales. Lo peor es que este chico fue muy criticado, e incluso, acusado exageradamente de torturar al lagarto, a pesar de obtener una foto así de espectacular. Ya saben, no es bueno mentir a través de este medio tan potente, ni menos con los animales.

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