Por culpa de nuestras emisiones de carbono.

Como resultado del cambio climático causado por el incremento de las emisiones de carbón producidas por el ser humano, el océano está siendo afectado por fenómenos como el derretimiento de hielo en el Ártico, la acidificación de las aguas y el calentamiento de la superficie. A todo esto se suma un grave inconveniente: los océanos están perdiendo oxígeno.

La mayoría de la vida marina depende del oxígeno que se encuentra en el océano, así que la reducción de este elemento en estos ecosistemas acuáticos tendría un notable efecto en la biodiversidad.

Sin embargo, no todas las regiones se verían afectadas de la misma manera.

En la siguiente imagen puede verse el período de tiempo en el que se hará detectable la desoxigenación del océano en diferentes regiones:

DeoxImage
Matthew Long/NCAR

Matthew Long, del National Center for Atmospheric Research, explica así la motivación del estudio que realizó al respecto:

«La pérdida de oxígeno en el océano es uno de los efectos colaterales del calentamiento de la atmósfera y una gran amenaza para la vida marina. Teniendo en cuenta que las concentraciones de oxígeno cambian dependiendo de variaciones en los vientos y la temperatura de la superficie, ha sido desafiante atribuir la desoxigenación al cambio climático».

Casi todo el oxígeno que existe en los océanos proviene de la superficie, bien sea directamente disuelto o producido por el fitoplancton que hace fotosíntesis con los rayos del sol.

Además, el agua fría contiene más oxígeno disuelto que el agua cálida, así que si la temperatura de la superficie aumenta, se espera que el gas vital para los seres vivos escasee.

Otro efecto negativo es la dificultad del agua cálida para mezclarse con el agua de las profundidades, limitando la transmisión de oxígeno para el fondo del océano.

Aunque existan zonas del océano Pacífico en donde la desoxigenación ya es evidente, se espera que el fenómeno se extienda a partir de 2030.

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