Por Constanza Suárez
28 septiembre, 2020

La organización Proyecto 4 Patas rescató a Bob, quien tenía su pelaje enmarañado y lleno de rastas, con alambre y otros objetos. Además estaba casi ciego y no se podía mover. Gracias a su ayuda hoy goza de felicidad, totalmente sano con su nueva familia.

En mayo de este año, la organización argentina Proyecto 4 Patas recibió una alerta de un perro abandonado en un sector cercano en Morón, al oeste de la Ciudad de Buenos Aires. El voluntario Germán Caro se hizo cargo y junto a su padre fueron hasta el lugar indicado. Al llegar, se encontraron con el animal tirado en una esquina,no se movía y su pelaje estaba completamente enmarañado. Especies de rastas colgaban de su piel. 

La organización compartió el caso en sus redes sociales y escribieron: “Bob, cuando lo rescatamos en la calle y no parecía un perro. El “perro” que le sacamos de encima a Bob. ASÍ de inmenso era el abandono”. 

Proyecto 4 Patas

El estado de Bob era deplorable. “Tenía el pelo lleno de rastas y el mismo cuerpo atado a las rastas, como si hubiese estado mucho tiempo sin moverse. Lo pusimos en un trapo y lo envolvimos para que no le doliera. Tenía mucho dolor en la cintura y las patas. Una vez que lo logramos levantar, lo subimos al auto y lo llevamos al refugio. Lo primero que hicimos fue ver si tenia alguna parte lastimada y nos dimos cuenta que tenía unos cortes pequeños en el lomo”, relata Germán desde Argentina por videollamada con Upsocl.

Para intentar salvarlo, el equipo agarró una tijera y comenzó a cortar, de a pedazos muy chiquititos para no lastimarlo, sacando el pelo enmarañado. 

Proyecto 4 Patas

“Entre las rastas tenía ramas, alambres, era una cosa tremenda. Además no podía pararse, ni menos caminar. Eso si logramos que comiera un poco, tomo agua y lo dejamos descansar un rato. Se notaba que no lo hacía hace mucho”, contó Germán.

Lograron sacarle todo el pelo y le realizaron varios exámenes para comprobar su estado de salud completo. En ese momento se dieron cuenta que Bob era prácticamente ciego: tenía unas cataratas muy avanzadas. El mal estado de su cuerpo se debía en parte a golpes y en otra a la mala alimentación a la que fue sometido. Además sufría una fractura y por eso no caminaba. 

Proyecto 4 Patas

A pesar del horror por el que tuvo que pasar Bob, afortunadamente tras el rescate se comenzó a recuperar. El proceso fue lento, pero efectivo: a los meses pudo volver a caminar y un oftalmólogo lo operó de las cataratas. Ganó peso y también confianza en los humanos. 

“Nunca supieron cómo terminó así el perro, un vecino solo comentó que un hombre lo dejó en ese lugar, una zona céntrica, pero nunca supieron de donde exactamente venía”, señaló el voluntario que ya lleva 4 años colaborando con los rescates y campañas. 

Proyecto 4 Patas

Pero ahora Bob vive una realidad muy distinta. Su vida dio un vuelco gigante cuando Nicole lo adoptó. La joven se enteró de su existencia a través de las cuentas de redes sociales del proyecto. “Se enamoró de inmediato. Se adaptó muy bien”, dice Germán. 

Proyecto 4 Patas
Proyecto 4 Patas

Germán nos muestra a Bob en la actualidad y son solo fotografías donde se le ve feliz y lleno de cariño. “La verdad esa foto vale mucho porque el día que llego, estaba tirado en una esquina, adolorido, con miedo, y la verdad es que verlo dejándose acariciar o saliendo a pasear es una cosa maravillosa”, dice.

Proyecto 4 Patas

¡Pura felicidad!

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