Por Daniela Morano
29 octubre, 2020

“Es un buen ejemplo y alternativa para esos casos donde literalmente no hay más opciones que sacrificar al animal”, dice la doctora Hayes, encargada del procedimiento.

Los perros al igual que uno pueden resfriarse, enfermarse del estómago, tener cáncer, o enfermedades similares. En el caso de Patches, una salchicha, fue un enorme tumor que creció en su frente otorgándole el apodo de “Pequeño Unicornio”. Este apareció hace unos años pero no fue sino hasta ahora que se convirtió en un problema real, que requirió de intervención médica urgente.

Danielle Dymeck, su dueña, ha tenido a Patches desde que tenía 2 meses de vida. La entonces pequeña protuberancia no parecía molestarle a la salchicha. Corría persiguiendo vacas en el campo en Pennsylvania y jugaba con sus nietos como si nada. Pero el tumor se expandió rápidamente.

Dr. Michelle Oblak

Su veterinario local los derivó a la Universidad de Cornell, donde la doctora Galina Hayes se encargó de todos los procedimientos a futuro. Para entonces el tumor era tan grande que “no había espacio en su cabeza”, comenzando a invadir la cavidad de sus ojos y hacer presión en su cerebro, explicó la doctora Michelle Oblak, también parte del equipo que trato a Patches. “Era como una enorme naranja en su cabeza”.

Dr. Michelle Oblak

Para salvar a Patches necesitarían literalmente construir un nuevo cráneo, y eso se logró gracias a la impresión de implantes 3-D. Para construirla, utilizaron una placa de titanio que encajara con el lado izquierdo de los huesos que quedarían en su cabeza. Luego implantaron la placa hecha a medida en su cabeza, casi como un rompecabezas.

“La lámina encajó. Tenía pequeñas dentaduras, así que tuvimos que seguir el contorno del tumor para que se acomplara”, dijo la doctora Oblak.

Dr. Michelle Oblak

Si bien la tecnología de impresoras 3-D en la medicina existe desde los años ’80, estas recién comenzaron a utilizarse con frecuencia hace unos años, especialmente en clínicas veterinarias, según el Journal of the American Veterinary Medical Association.

El pasado mes de marzo Patches ingresó a pabellón durante 4 horas, donde todo salió bien. Dymeck pagó los gastos médicos pero la compañía canadiense Adeiss donó el implante.

Dr. Michelle Oblak

Poco antes de la operación Patches sufría de problemas en su columna y ataques de epilepsia pero creen que tenía que ver con el mismo tumor. “Está muy bien ahora”, asegura su dueña.

Dr. Michelle Oblak

Sin duda se trata de una operación inusual, pero que es un buen ejemplo y alternativa para esos casos “donde literalmente no hay más opciones que sacrificar al animal”, dice Hayes.

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