Por Antonio Rosselot
9 septiembre, 2019

Pero gracias a la ayuda de una cuidadora local, Simba pasó rápidamente de la oscuridad a la luz plena.

Hace unos meses atrás Carmen Weinberg, oriunda de Delray Beach (Florida, EE.UU) y fundadora de Animal Friends Project —organización que rescata y cuida gatos callejeros de la zona—, recibió un aviso sobre un gatito que necesitaba atención médica urgente: una mujer lo había encontrado fuera de su casa, llorando sin parar.

FB: Animal Friends Project

Según comenta Weinberg, el gatito sufría de un severo cuadro de sarna y, por lo mismo, no podía abrir los ojos. Cuando llegó al lugar, se encontró con el pequeño sentado en el jardín, cuyos ojos estaban derechamente sellados.

FB: Animal Friends Project

Carmen le ofreció un plato de comida al gatito, y éste comenzó a devorarla como si el mundo se estuviese acabando. Lentamente, la mujer fue moviendo el plato hasta dejarlo dentro de una jaula, por lo que no costó mucho que el gato entrara también.

«[El gatito] estaba muy hambriento y cubierto en sarna, era como una costra dura que cubría todo su cuerpo. Sus ojos se cerraron debido a la enfermedad».

Carmen Weinberg a Love Meow

FB: Animal Friends Project

Carmen nombró al gatito como Simba y se lo llevó a casa para tratarlo. En los días siguientes, esa «costra dura» de la que hablaba Carmen comenzó a caerse a pedazos y se dio inicio a la increíble transformación de Simba.

«Puse aceite de coco en sus orejas y cabeza para ayudar a soltar la costra, y después usé un cepillo de pulgas para limpiarla. Después lo llevé donde la Dra. Maria Lowry, en el Chasewood Animal Hospital de Jupiter [Florida] para que le hicieran exámenes y recibiera sus vacunas».

Carmen Weinberg a Love Meow

FB: Animal Friends Project

Después de un baño ultra necesario, Simba ya estaba completamente limpio y listo para comenzar su nueva vida con los ojos más que abiertos. A medida que avanzó el tiempo, Simba se veía más fuerte y sano, ya que comía como un campeón e iba ganando peso de a poco: su preciosa cara ya no estaba escondida detrás de esa horrible costra que lo tuvo sufriendo por un buen rato.

«No hay nada como ver a un gato relajado, sabiendo que ya no se siente miserable. Simba siguió recuperándose; perdió un montón de pelo pero su piel se estaba sanando de buena manera».

Carmen Weinberg a Love Meow

FB: Animal Friends Project

Cada vez que Carmen entraba a su carto, Simba se echaba de espaldas en el suelo para recibir las caricias de barriga de su mamá adoptiva. Estaba agradecido por haber recibido ayuda, después de callejear mucho tiempo por los rincones de Delray Beach sin ver absolutamente nada: dejó sorprendidos a sus cuidadores ya que nunca se rindió, mostrando una resiliencia digna de admiración.

FB: Animal Friends Project

Dos meses después de haber sido encontrado, a Simba le creció nuevamente su bello pelaje y volvió a ser un gato propiamente tal, con la actitud y la prestancia dignas de su especie. Ya lleva seis meses con sus cuidadores y está esperando por ser adoptado definitivamente.

FB: Animal Friends Project

En tan sólo unos meses, Simba pasó de la oscuridad a la luz gracias a la ayuda desinteresada de Carmen y su equipo. ¡Esperemos que encuentre un hogar donde sea igual de amado y cuidado!

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