Ambos gatos habían pasado toda la vida junto y se extrañaban demasiado.

“Usted ve lo mejor y lo peor del comportamiento humano en un refugio público de animales, aunque vemos mucho más bueno que malo”. Esas son las impresiones de Chris, un voluntario del refugio de animales Anne Arundel County Animal Control; ésta historia revela cuan generoso puede llegar a ser un ser humano al enfrentarse al drama de un animal abandonado.

Dos gatos bastantes mayores fueron acogidos en el refugio: Mojo, de 11 años y Max, de 16. Toda su vida la habían pasado juntos, siendo amigos y compañeros en su antiguo hogar. Lamentablemente, en el refugio debían mantenerse separados, ya que parte de las políticas del lugar exigían que los gatos estuviesen en jaulas.

Las posibilidades de que fuesen adoptados eran muy escasas, se trata de gatos de mucha edad y casi todos quienes acuden al lugar en busca de mascotas buscan a los más jóvenes.

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Friends of Anne Arundel County Animal Control, Inc.

Sin embargo, sucedió algo inesperado: Una mujer se interesó por Mojo y lo adoptó.

Pero solamente se llevó a uno de los amigos y Max, quien había vivido toda una vida junto a su fiel compañero, se quedó solo y en una situación de adopción muy difícil.

Pero lo mejor del espíritu humano salió a relucir esta vez y la misma mujer que había adoptado a Mojo volvió por su amigo Max.

“Mojo ha sido una mascota maravillosa pero no podía sacar a Max de su mente”.

-Dueña de Mojo-

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Friends of Anne Arundel County Animal Control, Inc.

A ambos les espera una larga vida juntos en un hogar que les brindará cariño y cuidados. Sin embargo, no para todas las mascotas mayores la situación es tal simple. Sucede que la mayoría de quienes deciden adoptar a un perro o a un gato de refugio, buscan a un animal joven. Así, los perros y gatos viejos se quedan en los refugios por años y, finalmente, mueren en ellos. Sin embargo, hay almas caritativas como esta mujer que están dispuestas a cambiar esta realidad.

“Tenemos a un caballero cuyo único requisito de adopción fue que quería llevarse al perro más antiguo del refugio. Soy consciente que ha hecho esto dos veces”.

-Chris, voluntario del refugio-

Esperemos que cada vez haya más gente como este hombre y como la dueña de la pareja de gatos.

Debemos tener compasión por esos animales mayores que viven en los refugios, no dejemos que mueran allí solos.

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