Por Luis Aranguren
20 junio, 2019

El tercer país que más tira basura al mar en el mundo, donde sus habitantes ya son víctimas de sus actos.

La bahía de Manila era un lugar próspero para los pescadores, las redes siempre se encontraban llenas al salir y hacían de ese oficio algo rentable y con lo que valía la pena vivir. Así lo cuenta Christopher Lapid, quien con tan solo 10 años de edad incursionó en este increíble negocio con su padre.

El País

Tras 5 años de ayudarlo pudieron comprar su primera lancha motorizada y fue ahí cuando Christopher decidió que eso sería lo que quería hacer siempre. Lo que no podía saber es que el daño causado por la humanidad, disminuiría la vida en los mares y acabaría con su negocio.

20 años después todo cambió, las redes seguían saliendo llenas pero en esta ocasión no era de peces sino desperdicios. Los trabajadores del mar culpan a un vertedero que abrió a pocos kilómetros de la bahía, el lugar donde Lapid nació.

«Antes solíamos capturar cuatro o cinco kilos [de pescado] al día cuando íbamos a pescar. Pero ahora, si consigues pescar 10 kilos, la mayoría es basura”

-Christopher Lapid

Ocean Conservancy

La capital de Filipinas ha crecido rápidamente, albergando a más de 13 millones de personas según un censo del 2015 por lo que necesitaban buscar una solución rápida para el problema y lamentablemente abrir este vertedero fue la solución. Más allá de lo difícil que sea la pesca, los habitantes deben entender que contaminan los productos que sirven para su consumo.

El País

Según la ONG Ocean Conservancy, Filipinas es el tercer país del mundo que más arroja plásticos al mar y compite con sus otros vecinos asiáticos debido al crecimiento económico que ha tenido este continente durante los últimos años.

“Las investigaciones que tenemos ahora sugieren que la mayoría de los plásticos entra al océano desde una pequeña área geográfica y que más de la mitad procede de cinco economías que crecen rápidamente: China, Indonesia, Filipinas, Tailandia y Vietnam”

-Ocean Conservancy

El País

Por ahora ninguno de estos países ha tomado medidas para revertir o al menos detener la contaminación causada por su desproporcionada elaboración de productos plásticos. Debido a esto se estima que la situación empeore en los próximos 30 años dejando consecuencias cada vez más graves para el mundo.

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