Por Teresa Donoso
10 abril, 2017

Pueden ser la diferencia que separe la vida de la muerte.

Si visitas Marruecos y más específicamente te pasas por el Monte Boutmezguida lo más probable es que te encuentres con estas extrañas mallas a la vista. Las verás erguidas una al lado de la otra, casi como si fueran un arco para atrapar una pelota pero, lo creas o no, aquí no se juega nada. De hecho, su propósito es tan importante que, de ser instalado en lugares donde los recursos básicos son escasos, podría generar la diferencia entre la vida y la muerte.

Aqualonis

Estas mallas sirven para capturar la niebla y convertirla en agua.

Es un invento que surgió de una colaboración entre Aqualonis y otras empresas alemanas para ayudar, junto a la organización sin fines de lucros marroquí Dar Si Hmad, a llevar agua y educación a las comunidades rurales.

Aqualonis

 

Las mallas fueron bautizadas “CloudFisher” o “Cazadoras de nubes” y se planea que muchas más como ellas sean instaladas en el lugar. El plan es cubrir un área similar al que ocupan tres campos de fútbol para así lograr recolectar un total de 37.400 litros de agua diarios.

Aqualonis

La idea es que sean los propio pobladores quienes usen y manejen las malas de forma que no tengan que depender de nadie para obtener agua. Así lo indicó el director de Aqualonis, Peter Trautwein, al entrevistarse con la revista Smithsonian:

Aqualonis

“Mi dirán: ‘entendemos el sistema, ya no te necesitamos’ y eso es perfecto”.

En estas comunidades las personas pasan horas caminando en busca de fuentes de agua y cuando las encuentran a menudo están contaminadas y no son aptas para el consumo humano. Adicionalmente y según lo que indica la revista Smithsonian, la agencia de aguas de la ONU

Sin duda que es un gran avance, especialmente con el problema de la falta de acceso a agua potable y las sequías mundiales que suelen afectar de forma mucho más intensa a las áreas más pobres y rurales del mundo.

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