“No sabemos a quién más recurrir. Pobres animalitos, hace un año que están ahí adentro y nadie los asiste. Sólo yo, con un grupo de vecinos nos acercamos a darles agua y comida”, expresó una mujer de la comunidad a un medio local.

Dicen que lo que no vemos, no nos duele. Más o menos a eso parece apegarse la propietaria de estas mascotas. Que independientemente de sus ocupaciones y compromisos, no se le puede perdonar la decisión que tomó: dejar dos perritos encerrados presuntamente desde hace un año, que solamente son alimentados por vecinos de San Miguel (Argentina) que a través de un orificio, le acercan comida y agua. 

Una de las extraordinarias personas que se ha encargado de ellos ante semejante negligencia, se comunicó con el medio Diario Efecto, dejando el siguiente mensaje: “No sabemos a quién más recurrir. Pobres animalitos, hace un año que están ahí adentro y nadie los asiste. Solo yo, con un grupo de vecinos nos acercamos a darles agua y comida”, expresó la dama.

Diario Efecto

Explican los habitantes de la zona que allí se ubicaba una verdurería, después de su cierre, quedaron los canes sin ningún tipo de asistencia. Pasaron frío, calor, sed, hambre, encierro, y probablemente estaban con montones de popo acumulado.

“Hay días que no como y no duermo por la angustia de escuchar cómo lloran esos pobres animalitos. Andaban siempre en un bar de la cuadra y eran muy amigables, ahora sufren por no poder ver personas. Antes también le dábamos comida por arriba del portón, llevábamos una escalera y hacíamos maniobras para arreglarnos. Hoy, con este tema de que tenemos que quedarnos en casa, se nos complica y le alcanzamos las cosas como podemos”, expresó Graciela, una de las vecinas.

Diario Efecto

Tras los reclamos de la vecina solidaria, una inmobiliaria se comunicó con Diario Efecto ofreciendo abrir el portón para esclarecer la situación. Los perros tienen su dueño, pero no pertenecen a la propiedad. Dijeron que quizá por la cuarentena quedaron encerrados, pero ni siquiera sabían que estaban allí.

Según Graciela, los llevarán a un refugio, solamente les falta conseguir el transporte para llevarlos y que sean libres. Aparentemente, después de tanto trauma, tendrán un final feliz.

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