Por Diego Aspillaga
16 enero, 2020

Esta es la primera vez en 20 años que estos mamíferos aparecen en ese lugar. Especialistas creen que falleció debido a la contaminación.

Bosques en llamas, campos de hielo derritiéndose, temperaturas elevándose y catástrofes naturales cada vez más frecuentes y devastadoras, las horribles secuelas de la contaminación y el cambio climático son evidentes. 

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Desgraciadamente los más afectados, como siempre, son quienes no tienen cómo defenderse. Miles de especies animales se han visto en un gran peligro debido a nuestras irresponsables acciones.

Y dentro de los animales que más sufren por la apatía de la raza humana son las criaturas marinas. Millones de kilos de basura, derrames de petróleo e incluso una kilométrica isla de desechos son los responsables de la muerte y sufrimiento de cientos de especies inocentes.

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El último ejemplo de esto es el hallazgo de una orca, también conocida como ballena asesina, en las costas del sur de Inglaterra.

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El animal, que aparentemente murió hace semanas, medía casi 5 metros de largo y es el primer ejemplar encontrado en este sector en cerca de 20 años. 

Las razones de su muerte aún no son confirmadas, pero los especialistas creen conocer la razón: encontraron kilos de basura y plástico en su estómago.

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Desde la Sociedad Zoológica de Londres (SZL por sus siglas en inglés) afirmaron que el hallazgo del cadáver en esa zona poco común y del plástico en su estómago hacen pensar que ambas variantes están relacionadas en su causa de muerte: el animal habría ingerido tantos desechos que se desorientó y terminó varado en esa playa, donde murió días después.

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Su muerte, si bien atroz, no será en vano. Los científicos de la SZL lograron extraer varias muestras que podrían determinar de mejor manera las causas de muerte, así como los hábitos alimenticios y las regiones que esos mamíferos acuáticos están frecuentando. 

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El cuerpo de la ballena asesina sigue varado en la playa como un triste recordatorio de las consecuencias de la contaminación indiscriminada del océano.

Ninguna especie, ni siquiera las más poderosas, están al margen de la destrucción. Todo por nuestra culpa. 

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