Por Mariana Meza
11 enero, 2021

El descubrimiento se logró gracias a un estudio fotográfico a cargo de la Fundación para la Conservación de las Jirafas. Una de ellas fue apodada Gimli en honor al enano de “El Señor de los Anillos”.

Un nuevo hallazgo tiene sorprendida a la comunidad científica con el descubrimiento de dos jirafas enanas en África. Y es que recientemente se logró comprobar, a través de estudios fotográficos y por primera vez, la existencia de la enfermedad del “enanismo” en estos animales. 

Los dos ejemplares fueron vistos en el Parque Nacional de Murchison Falls en Uganda y  en una granja privada en Namibia. La investigación estuvo a cargo de Michael Butler y Emma Wells, de la Fundación para la Conservación de las Jirafas, quienes, luego de varios años de investigación, lograron comprobar que estas jirafas sufrían de displasias esqueléticas, un trastorno esquelético que termina en un desarrollo óseo anormal.

Emma Wells. Jirafa adulta de tamaño normal (izquierda), jirafa enana macho (derecha)

“Los casos de animales salvajes con este tipo de displasias esqueléticas son extraordinariamente raros”, comentó Michael Brown a Forbes, uno de los investigadores a cargo del estudio.

Este tipo de displasias esqueléticas afecta a los cartílagos, huesos y articulaciones, dando como resultado huesos con formas anormales, sobre todo en la cabeza, columna vertebral, brazos y piernas. Una diferencia que se vuelve bastante notoria si se compara con una jirafa adulta de tamaño normal, que generalmente mide entre 4,3 a 6,1 metros de altura, siendo el macho visiblemente más grande que la hembra. 

“Es otra arruga interesante en la historia única de las jirafas en estos diversos ecosistemas”, añadió el Dr, Brown, biólogo conservacionista que durante una década se ha encargado de estudiar “las interacciones entre la ecología de poblaciones y la ecología espacial en jirafas y cebras de Grevy”, según la publicación de Forbes.

EFE / Michael Brown. Retrato de “Gimli”

El 15 de diciembre de 2015 fue fotografiada la primera jirafa enana en Uganda, África, la que corresponde a la especie Nubia. Hasta ese momento, aún no se tenía certeza si sufría de alguna mal formación, por lo que volvieron a realizar lo mismo en diciembre de 2016 y marzo de 2017.

“Literalmente hicimos una doble toma cuando vimos esta inusual jirafa para asegurarnos de que nuestros ojos no nos engañaran”, dijo el Dr. Brown en un correo electrónico al medio estadounidense y contó también que gracias a sus características, la llamaron Gimli, en honor al enano de la película “El Señor de los Anillos”. En 2017 estimaron que podría ser un menor o un subadulto de al menos 15 meses.

El segundo ejemplar, apodado Nigel, corresponde a la especie Angoleña y nació en 2014. El 10 de mayo de 2018 fue fotografiado por primera vez cuando ya era casi un adulto y en ese momento se percataron de que su tamaño era anormal.

“Si bien el granjero de Namibia había visto a Nigel con regularidad a lo largo de los años, fue solo después de nuestras observaciones que se dio cuenta de que Nigel no era un joven sino un jirafa macho completamente vestido”, dijo Emma Wells, la coautora del estudio que fotografió a Nigel, a Forbes y agregó que “es principalmente en comparación con otras jirafas que su diferencia de estatura se vuelve obvia”.

Emma Wells

Sin embargo, pese a la enfermedad que comparten en común, ambas jirafas son diferentes entre sí. “La jirafa de Uganda tenía huesos metacarpianos y radiales más cortos, pero su cuello era de tamaño normal para una jirafa subadulta. Por el contrario, la jirafa de Namibia tenía un metacarpiano, un radio y un cuello más cortos de lo que esperaríamos de una jirafa de su edad”, dijo el Dr. Brown a Forbes. Es más, las dos viven a mas de 3.000 kilómetros de distancia y pertenecen a diferentes poblaciones de especies distintas.

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