Por Alejandro Basulto
15 junio, 2020

Pesaba casi 200 kilos y fue encontrado muerto en la Bahía de Britannia. Una de las especies del mar más esquivas y raras del mundo.

Los architeuthis, o más conocidos como calamares gigantes, son un género de cefalópodos, posiblemente compuesto por ocho especies (aunque se dice también que solo hay una), que destacan por sus gigantescas dimensiones. Sabiéndose de machos que pueden llegar a medir 10 metros de longitud y hembras que llegan a los 14 metros.

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Junto con también especularse sobre la existencia de ejemplares de más de 20 metros y media tonelada de peso, sin ser todavía esto confirmado científicamente. Aunque se ha notificado de un espécimen hembra de casi 18 metros de largo en Nueva Zelanda y de otro ejemplar de 21 metros y 275 kilos de peso, también en agua neozelandesas.

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Los tentáculos son el órgano más grande de estos seres vivos, que tienen como su principal depredador al cachalote, un mamífero marítimo que es más pesado que este molusco. Otro animal del mar que gusta de comer calamares gigantes es el tiburón soñoliento, pero se desconoce aún si activamente los cazan o si simplemente comen sus restos. Para cazar sus presas, tienen ocho brazos, pero son los dos tentáculos más largos los que les sirven para capturarlas, las que pueden ser bacaladillos, otros tipos de peces y además pequeños crustáceos.

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Y posiblemente, el espécimen de calamar gigante que fue encontrado en las orillas de la bahía de Britannia, en Sudáfrica, se encontraba comiendo crustáceos. Debido a que este ejemplar fue encontrado muerto en la entrada al mar, midiendo más de 4 metros de longitud y pesando casi 200 kilos. Hallazgo que realmente sorprendió a todos, debido que son extremadamente evasivos, solo logrando ser fotografiados vivos desde el 2002 y filmados por primera vez en el 2006.

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«Hemos tenido un gran interés público de muchas personas sorprendidas de que realmente existan los calamares gigantes (…) La causa de la muerte solo puede conocerse cuando diseccionamos el espécimen, después de que se levante el encierro por COVID-19 (…) El espécimen estaba en muy buenas condiciones físicas, así que creo que podemos descartar algo como daño de arrastre (…) El espécimen ya está en el museo con congelador y hemos realizado mediciones preliminares y tomado muestras de tejido para análisis de ADN (…) Incluso podemos decidir exhibirlo para el público en general en una próxima exposición»

–  dijo el doctor Wayne Florence, curador de invertebrados marinos del Museo Iziko de Sudáfrica, según consigna Daily Mail.

Este hallazgo pocas veces puede verse, por lo que el grupo de afortunados que lo vio, incluido Adéle Grosse quien filmó las imágenes para Pen News, deben estar muy feliz de haber presenciado en persona un ser vivo que solo unos pocos han podido ver.

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