Por Antonio Rosselot
1 agosto, 2019

Según varios expertos, el aumento de las temperaturas y emisiones de CO2 en la zona ártica la haría más propensa a incendiarse. Y por lo tanto, a seguir contaminando…

El Ártico está cabeza abajo y patas arriba. Una serie de intensos incendios forestales han estado causando enormes daños durante poco más de un mes, ya que además de los estragos causados por el fuego, se han liberado grandes cantidades de gases de efecto invernadero hacia la ya dañada atmósfera.

Pero ahora la preocupación no son los incendios en sí, sino que sus consecuencias.

Intriper

Los constantes fuegos estarían alimentando un ciclo continuo que fomenta y promueve el cambio climático; esto podría hacer que los incendios en el Ártico sean más frecuentes de lo pensado. Y claro, «fuego» y «Ártico» no son dos palabras que estén demasiado relacionadas.

El mes de junio fue «sin precedentes» en la zona cercana al Ártico, ya que se registraron más de 100 incendios forestales en Siberia y Alaska, principalmente. El tamaño de los fuegos y el nivel de emisiones que generaron preocupan de sobremanera a los expertos: incluso, comentaron que el humo causado por los incendios se puede ver desde el espacio.

Getty Images

«Algunos de estos incendios parecen ser de más de 100 mil hectáreas, y el nivel de CO2 emitido por los fuegos en junio fue más grande que el número acumulado de emisiones de CO2 por incendios entre 2010 y 2018, en el mismo mes».

Thomas Smith, profesor de geografía en London School of Economics, a VICE

El humo de los incendios ya está empezando a afectar la calidad del aire en Siberia, sobre todo. De acuerdo a la información entregada por The Moscow Times, los mismos siberianos comenzaron con una petición en línea para hacer presión a las autoridades, con tal de que declaren un estado de emergencia en la zona. Hasta el minuto han juntado alrededor de 400 mil firmas.

Flickr: Denis Simonet

Sin embargo, la calidad del aire es sólo una manifestación más del problema. Las emisiones arrojadas a la atmósfera están contribuyendo a un peligroso ciclo retroactivo que podría causar aún más incendios en el futuro. Todo esto, como parte de un círculo vicioso que parecería no tener un final.

El componente principal de los incendios son las turberas, espacios vegetados que generalmente presentan altos índices de materia orgánica rica en carbono. Si bien casi siempre están anegadas —lo que sería una protección lógica en contra de incendios—, el aumento de la temperatura haría que se sequen y se enciendan como la pólvora, ardiendo por meses.

Las zonas afectadas por el incendio se encuentran en Siberia y Alaska (Google Maps)

«Los incendios de turba queman carbono ‘viejo’. Entonces, en unas pocas semanas, un incendio puede quemar cientos de años de captación de carbono (…) es un clásico ciclo de retroalimentación positiva».

Thomas Smith, profesor de geografía en London School of Economics, a VICE

Para terminar este artículo, un dato crudo aportado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences señala que en los últimos años ha habido más incendios forestales en el Ártico que en cualquier otro lapso de tiempo en los últimos 10 mil años.

Las amenazas son cada vez más reales…

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