Por Camila Londoño
22 Enero, 2016

Este truco se ha utilizado desde hace 40.000 años.

Las bodegas subterráneas fueron la primera alternativa que utilizó el hombre para guardar o “refrigerar” comida antes de que hubiera electricidad. La primera se conoció hace 40.000 años y desde entonces esas mini cuevas se convirtieron en el método perfecto para mantener los alimentos frescos; porque incluso en épocas donde los humanos recorrían terrenos como cazadores y recolectores, preservar los alimentos era algo fundamental.

Lo bueno de estas bodegas es que aunque parece absurdo, no han pasado de moda. Muchas personas actualmente construyen sus propios refrigeradores bajo tierra como alternativa para los que tienen dentro de casa. Y no es tan complicado como parece.

Gifts from Sandwich Mountain NH #rootcellar #sandwichmountain

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Los elementos de diseño para diseñar una de estas bodegas son muy simples.

Como necesitan temperaturas bajas, humedad y circulación de aire, usualmente se construyen con piedras, madera o mortero (mezcla de diversos materiales, como cal con cemento, y arena con agua). La temperatura debería estar usualmente por debajo de los 7 grados centígrados. Entre más abajo se construya, más frío será. Y para retener la humedad, se puede utilizar aserrín en la base.

Pero una forma aún más sencilla de crear una de estas clásicas bodegas bajo tierra es precisamente utilizando un antiguo refrigerador que ya no uses.

Es recomendable utilizar en estos refrigeradores un termómetro. De esta forma, se puede controlar la temperatura. El primer paso es cavar un hoyo en la tierra del tamaño del refrigerador. Se puede pintar éste con alquitrán para protegerlo mejor y después se añade una tapa de madera y espuma para crear un contenedor totalmente hermético.

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Otra alternativa muy económica es utilizar basureros de metal.

El procedimiento es similar. Tendrás que cavar un hoyo donde quepa tu contenedor metálico. Debes asegurarte de dejar la parte de arriba visible sobre la superficie. En el fondo de tu bodega tendrás que poner aserrín para mantener los vegetales frescos.

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¡También puedes utilizar cajas de madera!

Busca una caja de madera, protégela con una malla metálica para que ningún roedor tenga acceso a tus productos. En el fondo pon el aserrín y entiérrala en la tierra.

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¿Muy complejo? Con esta otra alternativa no tienes excusas.

Sólo tienes que buscar un buen lugar lejos de raíces de árboles y abrir un hoyo de un metro de profundidad. En el fondo pon una malla metálica y un poco de aserrín. Si quieres puedes poner un plástico para mayor protección. Pon adentro los productos.

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Obviamente también existe la opción más elaborada: construir un cuarto completo.

 Es importante que ese espacio tenga una ventilación adecuada, de lo contrario, toda tu comida no durará mucho tiempo.

The new root cellar filled with onions, leeks and potatoes. #meadowsbeefarm #agroliving #rootcellar #therootcellar

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 ¿Te animarías a hacer tu propio refrigerador subterráneo?