Por Luis Aranguren
5 julio, 2021

El ternero había nacido un mes antes de tiempo, por lo que no caminaba solo y lo querían dejar morir. Por suerte, una humana creyó en él.

Aunque hayamos avanzado mucho en cuanto al trato hacia los animales, cuando son usados para alimento esto no ha sido un gran cambio. Al final, son considerados como mercancía y si alguna sale de mala calidad, antes de dedicarle algo de tiempo, prefieren desecharla.

Este fue el caso de Thor, un toro que al momento de nacer no tenía la energía para colocarse de pie y sin intentarlo, ya se habían rendido con él.

Heidi Ross

Afortunadamente, Heidi Ross se encontró con el becerro en ese vulnerable estado, rodeado de estiércol y sin muchas ganas de vivir. Eso generó mucho dolor en ella, quien trabajaba dentro de esa granja, por lo que se acercó al gerente y le pidió que le dejara comprarlo con parte de sus ahorros.

El hombre sorprendido accedió, desde entonces Heidi ha dedicado sus días a cuidar de Thor, en su hogar ubicado en las Tierras Altas de Escocia. Desde aquel entonces el tiempo ha pasado y Thor ya no es aquel becerro débil que todos querían dejar de lado.

Heidi Ross

“Encargarme de él ha sido una decisión enorme para mí. Nunca había pasado tiempo con animales grandes, nunca había tenido algo más grande que un conejillo de indias, por lo que encontrarme con Thor como un cachorro gigante ha sido todo un esfuerzo”, dijo Heidi sobre el proceso.

Aquel becerro logró crecer rodeado de amor y pesa casi 750 kilogramos, pero eso no lo hace peligroso, sino que es todo lo contrario.

Heidi Ross

Gracias a la crianza de Heidi, ha logrado crear un vínculo inquebrantable con ella y una gran relación con los seres humanos. Deja que ella lo monte, también que se acueste sobre él e incluso, cuando le rasca la barriga se da vuelta, cual si fuera un perro.

Heidi Ross

Pero jugar con él no es tan fácil, es un toro grande y pesado. Un movimiento brusco podría ser un gran golpe para el que lo reciba.

“He tenido que trabajar mucho en mi confianza con él. Sé que nunca me lastimaría intencionalmente, no es agresivo en lo más mínimo, pero no se da cuenta de que es del tamaño de un vehículo pequeño por lo que recibir un golpe involuntario de su cabeza, realmente puede doler”.

–Heidi Ross comentó a Metro UK

Pero fuera de eso, son muy felices juntos y ella asegura que cada vez que lo ve alegra sus días. Si bien, nunca se vio limpiando cacas gigantes, ha encontrado en este gran toro un maravilloso compañero. Algo que seguro Thor también siente, sobre aquella mujer que le salvó la vida y le dio una segunda oportunidad.

Heidi Ross

Un becerro sin muchas posibilidades que se convirtió en ese gigante.

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