Por Catalina Maldonado
20 junio, 2022

Cuando Emily fue rescatada de la calle, era difícil imaginarla como una perra sana. Tras un largo trabajo, el refugio la dio en adopción a una familia que la adora.

Los perritos llegan a la vida de las personas para entregar cariño y alegría, pero también para ser tratados con respeto. Muchos peludos hoy deambulan por la calle en busca de una oportunidad, por eso, cuando la encuentran, es misión de nosotros entregarles lo mejor.

Así se lo propusieron los voluntarios del refugio de animales Danaher Animal Home, quienes vieron como Emily llegó prácticamente en los huesos y se recuperó milagrosamente hasta ser feliz con una nueva familia.

RSPCA

Cuando Emily fue llevada por primera vez al hogar como una perrita callejera, todos se sorprendieron por la condición en la que se encontraba. Era tan delgada que apenas pesaba, y estaba claro que necesitaba tanto amor y cuidado como el refugio podría darle.

“Era poco más que piel y huesos”, dijo Louisa Duranti, subgerente del centro de animales en Danaher Animal Home, en un comunicado de prensa. “La pusimos en una dieta especial en la que la alimentamos poco y con frecuencia para aumentar lentamente su peso y fuerza”.

RSPCA

Con la ayuda de todos sus nuevos cuidadores, Emily aumentó alrededor de 5 kilos en solo unas pocas semanas. Aunque estaba nerviosa después de todo lo que había pasado , poco a poco comenzó a salir de su caparazón. Una vez que estuvo sana y curada, no pasó mucho tiempo para que una familia maravillosa preguntara por ella y la adoptara en su nuevo hogar para siempre.

“Vimos la historia y las fotos de Emily y nos rompió el corazón”, dijo Mark Colbear, el nuevo padre de Emily, en un comunicado de prensa. “Sentimos que teníamos que presentar una solicitud para tratar de ayudarla”.

RSPCA

Emily ha logrado un nuevo hogar, en donde a pesar de que aún muestra una actitud un tanto nerviosa, su cambio desde que llegó al refugio hasta ahora es algo totalmente valorable.

“A Emily le está yendo muy bien y ahora se ha adaptado casi por completo”, dijo Colbear. “La hemos preparado para que coma comidas completas y, aunque todavía tiene momentos de ansiedad, especialmente durante la noche, ¡solo podemos imaginar por lo que ha pasado y los abrazos en el sillón con nosotros parecen ayudar! Realmente está saliendo de su caparazón y encontrando su voz. Ella nos da pequeños gruñidos felices cuando jugamos en el jardín o le damos alboroto en su puf”.

Nadie podría imaginar que esa perrita desvalida, hoy tiene la felicidad completa.

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