Por Diego Aspillaga
8 enero, 2020

Jacob era el fiel compañero de un guardia de seguridad que falleció cumpliendo con su trabajo. El perrito lo espera todas las noches a la salida de su trabajo, pero el hombre no regresará.

La rutina de Jacob es simple. Duerme en una esquina, bajo una lona. Al despertar, se sienta en la acera y mira fijamente la puerta de un local. Pasa el día completo mirando. Llega la noche y cuando ya no da más, se acuesta nuevamente. Así pasan todos su días.

Las personas que pasan a su lado a penas lo notan, el perrito es casi invisible. Se concentra tanto en su rutina que apenas nota lo que pasa a su alrededor.

Jacob tiene sólo un deseo que nunca se cumplirá. Él no lo sabe, es por eso que sigue esperando.

Heydi Rivera

Antes de toda esta rutina, Jacob tenía una familia, un hogar y un amoroso dueño que lo trataba con todo el cariño que merecía, pero todo cambió una fatídica noche. 

El dueño de Jacob era un guardia de seguridad que trabajaba frente al lugar donde el perrito ahora duerme todos los días. El hombre llegaba al trabajo acompañado de su fiel amigo todos los días y salía de este bien entrada la noche. Mientras su dueño trabajaba, Jacob esperaba paciente en la acera hasta que lo volvía a ver. Luego de saludarlo efusivamente, ambos caminaban contentos hacia su casa.

Una noche, sin embargo, el dueño de Jacob nunca apareció. El perro lo esperó toda la noche y, al ver que no regresaba, decidió quedarse esperando hasta verlo de nuevo. Esto, sin embargo, nunca iba a suceder ya que el hombre falleció trágicamente cuando intentó impedir una pelea callejera.

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Tal y como el famoso perro Hachiko, quien esperó por 9 años a su dueño que nunca volvió a la estación de trenes donde se encontraban después de su trabajo, Jacob espera paciente el retorno de una persona que ya no volverá.

Al verlo esperando y esperando, Heydi Rivera, una mujer del sector, comenzó a indagar sobre la historia del perro y cuando conoció las razones del perrito de vivir ahí, su corazón no pudo aguantarlo. Es por esto que decidió ayudarlo. 

Heydi Rivera

“Jacob todas las noches va a esperar a su amo a las afueras de su trabajo como esperando verlo salir y regresar juntos a su casa . Al ver que su amo jamás sale se retira y refugia en la banqueta de una casa”, explicó la mujer en Facebook.

El es Jacob es un Hachiko de la colonia Olivares, su dueño fue un un guardia de seguridad que trabajaba periférico y…

Posted by Heydi Rivera on Friday, January 3, 2020

“Los dueños permiten que se resguarde en una esquina de su banqueta me ha permitido ponerle una lona para cubrirlo del frío y lluvia, pero piden que se le busque una familia que lo adopte ya que ellos no pueden hacerse cargo de Jacob”, agregó.

Ya fue atropellado en la calle y atendido en la veterinaria. Lo puedo alimentar y los señores de la casa también le ofrecen sobras de su comida, pero eso no es suficiente. Él necesita una familia un hogar donde pueda pasar sus últimos añitos sintiéndose amado”, concluyó la mujer.

Jacob sigue esperando a su dueño. Todos los días se sienta en la acera y mira fijamente la puerta de la que solía salir su mejor amigo, anhelando el minuto en que lo vuelva a ver para poder ir a casa.

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Mientras tanto, Heydi y otras personas del barrio intentan ayudarlo y buscarle un hogar definitivo, pero para el “Hachiko de Sonora”, el hogar es donde está su mejor amigo. 

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