Por Vicente Quijada
30 noviembre, 2017

La crueldad humana pareciera no tener límites.

Los monitos son animales muy nobles, y por ello, duele mucho verlos sufrir por la inescrupolosa acción del ser humano. Y para peor, dicha crueldad suele tener un objetivo monetario detrás. ¿En qué nos hemos convertido? Lo que les contaré a continuación sucedió en Boyolali, Indonesia. 

Pero cosas como estas pasan en todo el mundo, todos los días. Un pequeño mono de cola larga fue visto presentándose ante los turistas utilizando la cabeza de una muñeca como máscara, pantalones de mezclilla y encadenado a un costado de la carretera.

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Y lo que es peor, no es la primera vez que se ve. Este acto es usual en la zona desde 1980, cuando eran parte del entretenimiento para niños de barrios marginales. La llegada de turistas ha recrudecido la situación, ya que ahora necesitan más animales, los visten como humanos y los obligan a aprender trucos. Todo por el maldito dinero. 

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Los pequeños animalitos son arrancados de sus madres cuando aún están lactando.

Cómo si no bastara con la crueldad de lo ya visto, los monos son entrenados para hacer trucos imitando el comportamiento humano: rezar, fumar cigarrillos, usar lentes de sol y andar en pequeñas motocicletas.

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¿Y el gobierno indonés que ha hecho? En 2011 las autoridades de Yakarta, la capital, prohibieron los animales de circo y sancionaron a quienes compraran criaturas de este tipo. Rescataron a 40 monos y descubrieron que portaban enfermedades como tuberculosis y hepatitis.

Al mantenerse la práctica, una exigencia ciudadana hizo que en 2013 se recrudecieran las penas y se prohibiera por completo, pero no sirvió de nada.

Aún hay monitos allá afuera.

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