Por Antonio Rosselot
5 noviembre, 2019

Nala fue encontrada en las calles de Holanda y ahora vive en una protectora de animales. ¡Su sonrisa permanente (de labio leporino) demuestra su entusiasmo y las ganas de llamar la atención a todos quienes van a visitarla!

Algunos animales hacen ruidos particulares para llamar la atención, otros dan volteretas y hay también quienes atosigan a sus humanos o colegas para recibir un poquito de cariño. En este caso, la gata Nala vive en una protectora animal y recibe a todos sus amigos y amigas con una particular sonrisa.

Ineke Kamps

Un buen samaritano de Holanda encontró a Nala cuando estaba en su pico de embarazo: ya había comenzado el trabajo de parto, pero estaba teniendo problemas para dar a luz a sus bebés. Por lo mismo, fue llevada a un hospital veterinario donde recibió una cesárea de emergencia y lograron salvar a uno de sus dos gatitos: el otro lamentablemente falleció.

Luego de su parto, Nala y su bebé recién nacido fueron acogidos por Dierenbescherming, un grupo de protección animal también basado en Holanda, para que pudiesen optar a tener una mejor vida. El resultado fue increíble: a lo largo de las semanas posteriores, el pequeño cachorro creció sano y muy independiente, logrando así encontrar un hogar definitivo.

Ineke Kamps

Nala, en cambio, se quedó en la protectora y, según cuentan, estar en un lugar seguro y rodeado de gente preocupada por ella la ha hecho florecer: adora a todos los que conoce en la protectora y, cuando escucha que alguien se acerca a su sector, corre a recibirle.

Ineke Kamps

Pero la real gracia de Nala es su sonrisa, como mencionamos arriba: la gata tiene una sonrisa permanente en su rostro debido a un labio leporino, la que la hace tener un semblante bastante cómico y tierno. Si ve a un visitante, se entusiasma y comienza a maullar para llamar la atención; su burbujeante personalidad hace que todos se den cuenta de su presencia, mientras se para en dos patas contra el vidrio de su hogar y mira fijamente con sus dientes y lengua al aire.

Nala es realmente feliz cuando está con sus amigos humanos. Cada vez que Ineke Kamps, su cuidadora, la visita en el refugio, Nala corre hacia ella y le entrega mucho cariño a cambio de un par de caricias.

Ineke Kamps

Si bien aún no encuentra un hogar definitivo, Nala está aprovechando al 100% su tiempo en la protectora, donde está creando lazos que durarán para siempre. Y claro, con esa sonrisa, ¿cómo no quererla?

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