Por Romina Bevilacqua
17 diciembre, 2015

Un pequeño espacio entre cuatro paredes de concreto es todo lo que ha conocido desde entonces.

Pensó que sería una tarde como cualquier otra cuando sacó a pasear a su perrita Brindi, mezcla de pastor alemán, al parque. Y al principio así lo fue. Pero de un minuto a otro una simple tarde de juegos se convirtió en la peor pesadilla de Francesca Rogie y su perrita. Brindi peleó con otro perro en el parque, pero no fue gran cosa. En realidad podría definirse como cualquier encuentro un poco agresivo entre dos perros de los que uno usualmente ve en los parques o playas. El otro perro quedó con un rasguño…pero para Brindi esta pequeña disputa significaría pasar el resto de sus días encerrada en un pequeño espacio de cemento donde ya lleva 8 largos años. 

Poco después de la pelea en el parque alguien se quejó con las autoridades y Control Animal llegó a casa de Fancesca a arrebatarle a su perrita.

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Francesca Rogie

Esto ocurrió en 2008 y desde entonces Brindi ha vivido enclaustrada en este reducido espacio, sin tener contacto con otros perros ni humanos. Ni siquiera con su dueña. Francesca sólo ha tenido la oportunidad de verla en una ocasión desde aquel suceso y sólo sabe –o asume– que su perrita continúa con vida porque el proceso judicial en el que ella ha pedido que le devuelvan a su perro, continúa vigente.

La razón de este cruel trato hacia Brindi es que East Chezzetcook, donde ellas viven en Canadá, cuenta con una ley que califica como “peligroso” a cualquier perro que ataque a una persona u otro animal y un juez incluso puede ordenar que este perro sea sacrificado.

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Francesca Rogie

Después de un largo proceso legal, en 2010 Brindi fue puesta en libertad y volvió a su hogar. Pero nuevamente se vio en aprietos, cuando en el mismo parque y –según lo que muchos dicen– con el mismo perro, volvió a pelear. Esta vez ninguno de los dos animales salió herido, pero Brindi volvió a su antigua celda en la perrera.

 

“Es un pueblo pequeño y creo que los vecinos se han puesto de acuerdo para estar en contra de ella”

Melissa Di Stefano, amiga de Francesca–

Francesca ha intentado por todos los medios liberar a su perrita, pero ella misma se ha encontrado con otros obstáculos: su propia salud.

Y por si fuera poco, la salud de Brindi también se ha visto afectada, hace unos años en 2012, notificaron a Francesca que Brindi presentaba complicaciones en el páncreas debido a una enfermedad.

“Ella (Francesca) ya no tiene la fuerza de antes. Esta situación realmente ha arruinado su vida”

Melissa Di Stefano, amiga de Francesca–

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Francesca Rogie

Ahora con Francesca en un estado bastante delicado de salud, sus amigos cercanos temen que para cuando liberen a Brindi –si es que eso ocurre alguna vez– Francesca ya haya muerto y el perro no tenga dónde quedarse. Pero su gran amiga Di Stefano ya le prometió que si llega a morir, será ella la que continuará la batalla por liberar a su perrita y darle un hogar.

Estamos hablando de un perro que tuvo un comportamiento negativo hace años... pero después de todo ¿qué perros no han peleado con otros? ¿Eso necesariamente los vuelve un peligro para la sociedad y los obliga a vivir una vida solitaria en un pequeño espacio de concreto? Yo creo que no. Este perro y su dueña han visto sus derechos vulnerados, y lo peor de todo es que aislada del resto de la sociedad y de otros animales, sin la posibilidad de salir al aire libre, esa perrita ya debe tener no sólo su salud física sino que su salud mental bastante deterioradas.

Esperamos que esta historia tenga un desenlace positivo. Y tú ¿qué opinas de este caso?