¡Nunca imaginé que un burro pudiese adoptar a un perro!

Kolima, una pastor de Anatolia que vive en Avellino, Italia, nació con una patología en la columna vertebral que le produce mucho dolor al estar de pie y dificultades para caminar. Esta se conoce como Síndrome de Wobbler, y como ya podrán estar imaginando, la vida para un perro casi inválido no es nada simple.

A raíz de todo esto, Felice Caputo, el dueño de Kolima, decidió que debía hacer todo lo que estuviese en sus manos para que la perrita fuese feliz. Ella no podía ir a correr y jugar con los otros perros del campo, por lo que debía ingeniárselas con algo más.

Finalmente, Caputo encontró la solución.

Llevó a la perrita hasta las pesebreras en donde vive Paolo, el burro. Lo que sucedió a continuación, es mejor que lo veas con tus propios ojos.

«Tras un momento inicial de indiferencia, Paolo vio las dificultades de Kolima y la tomó bajo su ala. El único momento del día en que Kolima encuentra la energía para levantarse y jugar, es cuando la llevo a donde está Paolo».

– escribió Caputo en su cuenta de Facebook.- 

Adorables ¿no?

De hecho, Caputo tuvo que reconsiderar su papel como criador, ya que todo el trabajo lo hace el tierno y también un poco malhumorado Paolo.

¡Simplemente son inseparables!

Aquí hay un video en donde se puede notar todo el cariño que se tienen estos peculiares amigos:

httpv://youtu.be/lWeN2qnbLps

¿Qué te parece la relación que entablaron este burro y perro?

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