Los años no pasaron en vano, pero el amor tampoco.

Beth y Michael Clark fueron a donar comida al servicio de animales de Maryland. No planeaban adoptar un perrito ese día, pero Beth pensó que sería buena idea pasar a “saludar” a los canes que estaban buscando una familia. Cuando vieron a Rocky no pudieron aguantar: lo adoptaron inmediatamente, a pesar de que era un perro mayor y con algunas enfermedades.

Rocky estaba en el refugio porque su dueño anterior no lo cuidaba y él se escapaba mucho. Su vejez y la mala alimentación que recibió durante su vida lo hacían más débil y eso había dificultado su adopción.

Beth Clark.

En diciembre de 2015 la familia Clark lo recibió en su hogar y desarrollaron el cariño propio de una mascota y dueños responsables. Rocky dormía con ellos, los seguía y adoraba su compañía.

Pasó el tiempo y Beth y Michael supieron que esperaban una hija. Rocky era parte de la familia y fue el encargado de dar la noticia a sus seres cercanos.

Beth Clark.

“¡Mamá y papá me regalarán un HUMANO!”. 

A medida que la panza de Beth crecía, Rocky se hacía más y más cercano a ella. Era como si esperara a su “hermanita” humana.

Beth Clark.

A las pocas semanas del nacimiento de la pequeña, Rocky comenzó a tener un descenso fuerte en su salud. Caminaba menos y se mantenía quieto en un rincón de la casa.

Cuando Beth finalmente dio a luz y la familia volvió a la casa, vieron que Rocky estaba convaleciente. Nunca supieron su edad, pero cuando lo adoptaron ya era un perro senior.

Beth Clark.

Sin embargo, ¡Hazel logró conocerlo! Rocky murió unas horas después en la tranquilidad de su hogar, donde había recibido incontables dosis de cariño.

“Aún nos estamos ajustando a que Rocky no esté aquí (…) Estoy muy feliz de que estuviese cuando volvimos a casa”.

-Beth Clark, citada en The Dodo-

Beth Clark.

La familia compartió la historia y fotos de Rocky para animar a otras personas a adoptar perros senior, quienes tienen mucho amor que dar y recibir.