Por Antonio Rosselot
6 enero, 2021

En la urbe más grande de Turquía, los animales callejeros son parte de plazas, monumentos, cafés, bazares, mercados y prácticamente todos los espacios posibles. Durante la pandemia, la misma municipalidad local se encargó de alimentarlos y darles cuidados básicos.

En varios países del mundo no hay respeto alguno por los animales que viven en las calles. Los persiguen, envían a perreras y en muchos casos los mantienen en una pésima situación de higiene, mientras los peludos esperan por un hogar definitivo sin tener certeza de conseguirlo.

Pero una gran urbe del mundo tiene una política totalmente contraria; de hecho, durante el último confinamiento y libertad de movilización, la municipalidad de la ciudad se ha encargado de alimentar diariamente a los callejeros que la poblan.

Ibon Pérez

Hablamos de Estambul, la ciudad más grande de Turquía, en donde existe un respeto transversal e inspirador hacia los perros y gatos de la calle.

Aquí, los cuadrúpedos son dueños de cafeterías, bazares, plazas, mezquitas y todo tipo de lugares, siendo siempre mimados por los turistas y locales. Además, están totalmente protegidos por la ley.

Demetrios Ioannou

Esta dinámica se extiende desde la transición del siglo pasado en Estambul, luego de que el sultán de turno ordenara una matanza masiva de perros en la ciudad. Años después, el panorama cambió, hubo arrepentimiento y se ordenó repoblar la urbe con perros y gatos, sancionando cualquier tipo de agresión hacia ellos. La normativa se ha mantenido intacta hasta hoy.

Un periodista de eldiario.es estuvo investigando el fenómeno en terreno y pudo ver la curiosidad de los turistas, que preguntaban a quién pertenecían esos animales; tomando en cuenta de que tienen sus personalidades y de que son amos y señores de la ciudad, los locales dicen que los animales no tendrían porqué vivir bajo el techo de una casa.

@badores

“Si los llevas a casa pierden su naturaleza gatuna o perruna. Interactúan con muchos humanos durante horas y tienen mucho cariño para repartir, mimando a unos y a otros”.

—Caterina, residente de Estambul, a eldiario.es

Como mencionamos antes, la protección a estos animales está coordinada por el mismo gobierno turco, que en los últimos años ha invertido más de 2,6 millones de dólares en cuanto a registro, desparasitación y vacunación de perros callejeros, y en esterilización y protección de gatos en la misma situación.

La pandemia significó un desafío para mantener a estos animales, ya que la gente que usualmente los alimentaba tuvo que guardarse en casa. Sin embargo, la municipalidad de Estambul se han encargado de su cuidado, prestándoles servicios básicos y dejándoles comida.

“Si hace falta los llevamos al veterinario, los desparasitamos, se les realiza esterilizaciones y los vacunamos. Aunque la gente se quede en sus casas, cuidamos de sus amigos”, comentan los encargados de esta labor al citado medio.

Por lo mismo, Estambul se posicionó como la ciudad por excelencia donde mandan los animales callejeros. Y ninguno de sus 15 millones de habitantes pretende alterar eso.

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