Por Antonio Rosselot
19 junio, 2019

Wally, de 4 años de edad, fue inscrito como animal de apoyo emocional. Si bien ahora cuenta con un metro y medio de longitud, sigue subiéndose al sofá de su dueño para darle mucho cariño y amor 💚

Los animales sanan todas nuestras penas y sufrimientos, eso es algo que tenemos claro. Cuando estamos pasándolo mal o tenemos algún problema que nos cuesta encarar, la presencia de un animal siempre nos calma y nos hace pensar bien las cosas. Es por eso que algunos animales funcionan como acompañantes o como parte de procesos de terapia emocional para humanos.

Pero si bien generalmente son perros, este caso es algo distinto, porque involucra a un reptil. Y no solo un reptil, sino que el más reptil de los reptiles: un caimán.

Les presentamos a Wally, que cuando era bebé, nadie quería hacerse cargo de él. De hecho, le tenían miedo. Wally era parte de un grupo de caimanes que vivía en las afueras de Orlando, Florida, una ciudad que por su naturaleza de entretención y la gran cantidad de parques temáticos que tiene, atrae a mucho público infantil. Es por eso que la gente se preocupaba: pensaba que Wally era demasiado peligroso para coexistir con personas, sobre todo con niños.

Hasta que un día, poco después de que cumpliera un año, Wally fue rescatado por un hombre que lo cedió a Joie Henney, un oriundo de York Haven, Pennsylvania. Wally se instaló en el hogar de Henney, y comenzaría una transformación que sería igual de importante para ambos.

Joie Henney

En ese minuto, Henney estaba luchando contra la depresión y su médico le sugirió que comenzara un tratamiento con medicamentos. Pero el hombre se dio cuenta de que se sentía mucho mejor cuando estaba con Wally, así que se lo planteó al doctor.

“Cuando volví a casa y estaba con él (Wally) alrededor, todo estaba bien. Mi doctor sabía sobre Wally y se dio cuenta de que me ayudaba, así que, ¿por qué no?”

Joe Henney a The Inquirer

Joie Henney

Así fue como registraron a Wally, ya con cuatro años de edad, como animal de apoyo emocional. Si bien ahora cuenta con un metro y medio de longitud, sigue subiéndose al sofá de Henney para darle cariñosos abrazos. El hombre es cuidadoso con el hecho de que la gente no sabe lo amigable y conectado que puede llegar a ser Wally, entonces no lo saca a pasear a todos lados: sólo lo lleva donde sabe que será bienvenido.

“Incluso antes de que lo registrara como animal de soporte emocional, lo llevé conmigo a tiendas, paseos por el parque e incluso tuvimos reuniones con algunas personas (…) me ayuda a mantener el espíritu positivo, cuando estoy triste es como si él lo sintiera”. 

Joie Henney a The Inquirer

Joie Henney

Si bien Wally podría crecer hasta pasar los 4 metros de largo, tendrá un hogar para toda la vida donde su amo Joie, quien le está construyendo un lugar especial para que pueda crecer con calma. Y eso que ya tiene una laguna donde chapotear, la cual comparte con los otros dos caimanes de Henney: Scrappy, de 2 años, y Luna, de 8 meses de edad.

Una evidencia más de que todos los animales son sanadores, sin excepción.

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