Por Juan David Montes
10 junio, 2020

La activista que destapó el caso hace años lidera una organización llamada Oscar’s Law, que pretende declarar ilegal el comercio de mascotas.

Debra Tranter encontró una desalentadora sorpresa en las paredes de un criadero ubicado en Nueva Gales del Sur, Australia. Además de la gravedad en el estado de salud de las perras utilizadas para dar a luz una cantidad incesante de camadas, las súplicas de unos cachorros lograron filtrarse a través de un muro en el cual los había escondido su madre para protegerlos de los otros perros que se encontraban hacinados en este lugar.

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Oscar’s Law

Tranter visitó el criadero por primera vez el año 2015. Según su reporte, al menos 16 perros necesitaban atención médica urgente; sin embargo, en enero del año siguiente año repitió su inspección al lugar y el hallazgo fue realmente desalentador.

Los perros se encontraban hacinados en una ruina infestada de malos olores procedentes de la acumulación de orina y heces, sin acceso a agua potable y con presencia de ratas. Su comportamiento era evidentemente ansioso y los ladridos constantes daban cuenta de su desesperación.

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Oscar’s Law

Tranter pensó que lo había visto todo hasta que escuchó el llanto de unos cachorros. A simple vista no los pudo encontrar, así que tomó la linterna de su celular y exploró con detenimiento hasta que encontró un agujero en la pared. Se acercó y pudo ver a cuatro pequeños de raza beagle amontonados en un pequeño espacio. Por temor a ser acusada de robo, ella no pudo liberar a los animales de inmediato, pero decidió tomar fotografías y grabar un video que sirviera como evidencia ante las autoridades.

Lo más preocupante del caso es que no se trata de una excepción aislada. Tranter lidera una organización llamada Oscar’s Law, que pretende declarar ilegal el comercio de mascotas. La iniciativa tomó su nombre de un pequeño perro adoptado por ella, que se ha convertido en el símbolo y la esperanza para todos aquellos que han sido víctimas del tráfico de animales domésticos.

El siguiente video corresponde a un hallazgo similar, realizado hace tres años en una zona de Victoria, Australia:

¡Esto no puede seguir ocurriendo! Ante esta situación, la activista y defensora de animales ha decidido hacer pública en el sitio Change.org una solicitud de embargo ante los propietarios de este tipo de criaderos clandestinos. Si estás de acuerdo, tú también puedes firmar esta petición.

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