Por Romina Bevilacqua
23 septiembre, 2015

11 millones de coches fueron alterados para pasar las pruebas medioambientales. 

La compañía alemana está enfrentando probablemente uno de los mayores escándalos en su historia y las consecuencias de la crisis les han costado caro, ya que en solo unas cuantas horas durante la apertura del lunes, el valor de VW en la bolsa perdió US$15.600 millones. Si todavía no sabes bien de qué se trata esta crisis, todo se resume a un simple enunciado: Volkswagen ha estado manipulando durante 7 años las pruebas para las emisiones contaminantes de sus coches diésel en EE.UU. Para ser exactos, la empresa diseñó un software fraudulento que permitía a los coches identificar cuándo se estaban midiendo las emisiones de los vehículos y alterar así sus resultados. Durante el período que va desde 2009 a 2015, la compañía instaló este software en un total de 11 millones de vehículos diésel de cuatro cilindros de las marcas Volkswagen y Audi comercializados alrededor del mundo. Se cree que los modelos alterados incluyen el VW Jetta, Beetle, Golf y Passat además del Audi A3.

¿Cómo funciona este dispositivo? Esta infografía podría ayudarte a comprenderlo mejor.

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El software es inteligente. Tomando en cuenta una serie de factores que incluyen la velocidad del vehículo o la posición del volante, puede identificar qué uso se le está dando al coche. Si las características que el software percibe coinciden con las que aparecerían durante una prueba para comprobar sus emisiones, el software disminuirá las emisiones del vehículo para estar dentro de los estándares de laAgencia de Protección Medioambiental (EPA) y pasar el examen. Si no coinciden, simplemente funcionará regularmente y sus emisiones no estarán dentro de los límites legales.

¿Cómo fue que finalmente  descubrieron la estafa y este escándalo salió a la luz? Algunos dirían, mala suerte.

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En 2008 los estándares ecológicos de emisión de los automóviles se volvieron más estrictos y muchos vehículos necesitaron de un sistema conocido como AdBlue, que utiliza un catalizador químico para asegurar que el combustible no quemado no ingresara en el tubo de escape, para estar dentro de los estándares estipulados de emisiones de óxido de nitrógeno. Pero Volkswagen dijo que muchos de sus coches no requerían de este sistema.  Para 2013, el Consejo Internacional de Transportes Limpios (The International Council on Clean Transportation, o ICCT por sus siglas en inglés) asombrado por los buenos resultados de los vehículos diésel de Volkswagen se reunió con la Universidad de West Virginia para realizar un estudio en los coches de la compañía alemana. “No teníamos ninguna razón para sospechar de ellos“, señaló John German de la ICCT. Pero fueron precisamente ellos, durante este estudio, que notaron algo extraño y descubrieron el software inteligente y las irregularidades que Volkswagen estaba cometiendo.

Ambos alertaron a la EPA en 2014 y por supuesto Volkswagen negó todo y señaló que los resultados de los exámenes realizados por la ICCT y la Universidad de West Virginia eran erróneos, argumentando que había “varios problemas técnicos”. Pero esto no duró mucho tiempo. Primero admitieron que solo 482.000 coches tenían softwares defectuosos y que los arreglarían, pero luego a principios de septiembre, la compañía finalmente admitió el uso intencional del software para pasar las pruebas y para el viernes 18 de septiembre, la EPA publicó los resultados. Volkswagen ya ha sido obligado a recolectar  y retirar de las calles a 500.000 coches con el software.

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