Por Daniela Poblete
11 septiembre, 2018

Afortunadamente, el pequeño ha evolucionado bastante.

Hace solo algunos días un grupo de rescatistas, Mini Cat Town, encontraron a una madre felina y sus dos gatitos bebés, de solo un mes, abandonados detrás de un restaurante de sushi en San José, California. Los gatitos fueron llamados Twister y su hermanito Hurricane.

@minicattown

El grupo de rescatistas acogió a los 3 felinos para poder entregarles una vida mejor. Sin embargo, uno de los pequeñitos presenta una dificultad y es que cuando comenzaron a caminar, notaron que Twister, tenía bastantes problemas para pararse y mantenerse, pero si podía sentir y mover sus patitas traseras. Por lo tanto, desde la agrupación comenzaron a buscar especialistas que les dieran algún diagnóstico.

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Según explicaron, llamaron a muchos neurólogos y lamentablemente escucharon una desalentadora noticia, el diagnostico era desolador, el pequeño Twister se encontraba gravemente en situación de discapacidad y la alternativa más viable era aplicar la eutanasia en el felino de solo meses. Pero para ellos, esto no era una opción y viendo que el gatito no sentía dolor y se veía feliz, decidieron seguir buscando soluciones.

Sus rescatistas, cuentan que el pequeñín es muy valiente y que intenta demostrar como sea su movilidad en las piernas. Si bien no puede correr ni caminar como todos los gatitos, él nunca deja de intentarlo y es este esfuerzo el que valoran, porque a pesar de que es un desafío importante, decidieron no abandonarlo en su lucha.

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Por esta razón, el equipo comenzó a trabajar en una silla de ruedas, que vieron en Youtube y comenzaron a construirla de manera personalizada, con tubos, un arnés que lo mantenga y una cinta del ejército. Esta construcción le permite a Twister, poder desarrollar la musculatura de sus patita y al mismo tiempo, aumentar la estabilidad de sus piernas.

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El pequeño ha mostrado bastante mejorías, de hecho comenzó a utilizar sus piernas un poco más e incluso ir a hacer sus necesidades a la caja de arena como cualquier otro gato. Sin embargo, unas amables personas que conocieron este caso decidieron regalar a la asociación de rescatistas una nueva silla de ruedas hecha a medidas. Lo que le ha permitido desplazarse mejor y que según explican sus compañeros que aunque no vuelva a caminar, puede vivir con su sillita perfectamente.

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