Por Lucas Rodríguez
30 septiembre, 2019

El sujeto la había golpeado una vez, derribándola, pero cuando se iba a abalanzar sobre ella Hank supo cómo actuar.

De entre las frases comunes y ya prácticamente clichés que uno escuche yendo por la vida, casi ninguna es tan cierta como la que dice que los perros son el mejor amigo del hombre. La única diferencia que tenemos que hacer hacia ella, es que los canes no son solo los mejores amigos del hombre, sino que también pueden ser el mejor aliado de la mujer frente a los abusos que pueden llegar a sufrir a manos de los hombres y sus problemas de temperamento. Cuando menos lo esperamos, ese peludo de cuatro patas y lengua mojada se convertirá en quién puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. 

La historia de una mujer y su gran danés Hank estuvo a punto de terminar convertida en una tragedia, sino fuera por el valor del perro, quien se interpuso a una de las situaciones más temibles que pueden ocurrir en el día a día: el abuso doméstico.

Pixabay

La mujer en cuestión (que permaneció anónima al contar su historia al refugio de mascotas de Rose Brooks), llevaba meses teniendo una mala relación con su novio. Está fue empeorando con el paso de los días, llegando al punto de que el abuso emocional y verbal que ella sufría a manos del hombre en el que confiaba, dio paso a la violencia física. Una vez estuvo abierta esta puerta, su novio comenzó a ser violento con ella con cada vez mayor frecuencia y lo que es peor, con cada vez menor impunidad. 

Lo que comenzó como una disputa dentro del dormitorio, rápidamente se volvió algo que tenía lugar a donde fueran. Si ella decía o hacía algo que a él le parecía incorrecto, no se demoraba en expresar su rabia de la manera más peligrosa posible.

Youtube: rosebrookskc

Por suerte para ella, su novio subestimó el cariño que existía entre la dueña y su mascota. Una tarde en que salieron a pasear a un parque, el hombre volvió a perder la paciencia. Golpeó una vez a su novia, derribándola. Pero cuando se iba a abalanzar sobre ella, Hank el gran danés se interpuso. Situándose sobre su dueña, ladró y le enseñó los dientes al hombre. Dándose cuenta que tenía frente a él a un perro enojado (y un gran danés además, no estamos hablando de un terrier), detuvo su ataque. 

Esta situación fue lo que la mujer necesitaba para reflexionar y abandonar de una vez por todas al hombre que le estaba causando tanto daño. Hoy le cuesta creer que el perro que duerme profundamente en sobre los sillones de su casa, fue quien la salvó de terminar mucho más herida de lo que ya estaba.

Youtube: rosebrookskc

Los que de verdad nos quieren, nunca nos dejarán que nos hagan daño.

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