No, no estás soñando: la fotografía es real.

Envidia. Es la única palabra en la que podemos pensar cuando vemos fotografías de personas que han tenido la suerte de ver en el cielo una aurora boreal. Olas de colores lo inundan y la imagen, sinceramente, luce tan genial que parece sacada de Photoshop. ¡El universo no puede ser tan increíble! Pues sí, sí lo es.

Y hay un hombre -más afortunado que cualquiera- que pudo verlas desde fuera de la Tierra.

Thomas Pesquet es el astronauta que llegó a la Estación Espacial Internacional en noviembre del 2016. Lleva cuatro meses en el espacio (¡WOW!) y, además de maravillarse y cumplir con ciertas cosas que imaginamos que la NASA le encargó (lo siento, científicos, pero no es lo que nos preocupa ahora), Pesquet aprovechó de hacer algo muy importante: fotografiar el fenómeno.

Y como es alguien considerado, decidió compartir la imagen para que todos podamos estar un poco más cerca de esta irrepetible experiencia.

Redoble de tambores…

¡Aquí va! 

Thomas Pesquet

¿La explicación? Átomos de la atmósfera que interactúan con partículas cargadas del sol. Juntas, y cerca de un polo magnético, crean gigantes franjas de color.

¿En palabras para nosotros los mortales? ¡LO MÁS LINDO QUE HEMOS VISTO!

¡Mamá! ¡Quiero ser astronauta!

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