Por Romina Bevilacqua
27 noviembre, 2015

El pingüino apareció en la costa cubierto de petróleo y luego no quiso irse de su lado.

Corría el año 2001 cuando João Pereira de Souza vio a un animal en problemas. Se trataba de un pingüino que había llegado a la costa, con su cuerpo cubierto en petróleo que le impedía nadar correctamente. João lo tomó y limpió el crudo de su plumaje, lo llevó a la sombra y lo alimentó con un par de sardinas, y así comenzó una increíble y poco común amistad entre este viudo brasileño y un pequeño pingüino.

httpv://youtu.be/4pY6DQGeQgE

El día que João encontró al pingüino, al que llaman Jinjing, intentó devolverlo al mar pero la pequeña ave no quiso separarse de él. Durante los últimos 4 años, su decisión no ha cambiado.

«Él nunca volvió a dejarme»

–João Pereira de Souza–

La pareja ya es famosa en el área donde vive João, donde  Jinjing es conocido como «la mascota del pueblo».

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Ambos nadan juntos, caminan por la playa o pasan el tiempo con otros pueblerinos. Pero Jinjing, está muy lejos de ser una mascota. De hecho, nadie lo mantiene «atado» al pueblo. Hay ocasiones en las que el pingüino entra al agua y se va lejos por un tiempo ¡incluso meses!, pero siempre vuelve.

Pese a ser nativo de la Patagonia, a unos 3.200 km o más de Río de Janeiro, vuelve a estar con la persona que lo salvó; con aquel compañero que con el paso de los años no le ha demostrado más que amor, cariño y lealtad.

Y João por su parte, ha ganado a un importante amigo y compañero que lo ha ayudado a soportar la soledad que le dejó la muerte de su mujer. 

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