Por Ronit Rosenberg
23 febrero, 2018

Me rompió el corazón.

Cuando Alana Hadley, Wisconsin Estados Unidos, llegó a su casa con su nuevo gatito rescatado, Ares, estaba muy emocionada de ayudarlo a sentirse cómodo y feliz. Pero el gatito no se veía para nada tranquilo.

Lo había recogido del Campus Wisconsin Humane, tenía solo 4 meses de vida. Ella pensó, como todos, que el gatito estaría muy agradecido de ser adoptado, en un hogar donde recibiría amor, comida y protección, pero Ares no dejaba de maullar, tristemente, no importará qué hicieran por él.

Alana Hadley

«Originalmente pensé que estaba maullando porque quería atención de nosotros», dijo Hadley al sitio The Dodo. Además de los cariños y mimos, lo intentaban calmar con peluches.

Alana Hadley

Cuando Hadley llegó al refugio con la intención de adoptar también a Aphrodite, se enteró que otra persona ya la había adoptado. Por eso, solo pudo llevarse a Ares a casa. Pero les contó a los del refugio que Ares estaba muy triste sin su hermana y ellos prometieron que verían qué podían hacer.

Para la fortuna de Ares y Hadley, la adopción de Aphrodite no llegó a puerto y volvió al refugio. Allí ella no lo pensó dos veces y se la llevó también a casa, a pesar de que Hadley está embarazada y además de Ares ya tenía un perro.

Pero su corazón fue muy grande y comprendió que no podía separar a los hermanos.

Cuando Ares la vio, dejó de maullar y no se despegan del uno y otro. Es hermoso como sienten protección entre ellos mismos.

Alana Hadley

Los animales me sorprenden cada vez más.

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