Por Francisco Armanet
9 agosto, 2016

La historia es maravillosa.

Perros abandonados hay por todas partes. Deambulan por la ciudad, caminan por las calles, comen basura, y pareciera ser que no a mucha gente le importa de sobremanera. Claro, no a todos les importa. Pero hay gente que sí tiene piedad y sabe que ellos también son seres vivos que pasan hambre, frío y que necesitan del afecto de otros.

Este es el caso de Rubio, un pequeño que llevaba prácticamente toda la vida dando vueltas por Buenos Aires, Argentina. Un día, de manera que nadie entiende, el perro llegó al aeropuerto de la ciudad y, tras ver por primera vez a Olivia Sievers, supo de inmediato que haría lo imposible para conseguir que ella fuera su dueña. ¿Puede un perro planear algo así? Pues, esta historia es fiel reflejo de que sí.

Bastó con que Olivia, una azafata de vuelo alemana, le mostrara sólo un poco de cariño, para que él no se despegara nunca más. Lo único que hizo fue acariciarlo, pero fue suficiente.

rubio
Olivia Sievers/Facebook

«Iba caminando y vi que me seguía. Traté de cambiar el rumbo porque no quería que me siguiera hasta el hotel pero fue imposible. Entonces esperé una hora o más tratando de disuadirlo, pero él continuaba clavándome la mirada encima y siguiéndome», relató Olivia, según Noticiero Trece.

«Lo conocí en Enero o Febrero de este año cuando fui a Buenos Aires, caminábamos juntos muy temprano en la mañana y yo le daba de comer», añadió.

Olivia Sievers/Facebook
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A pesar de que el perro no dejaba de seguirla, Olivia nunca se sintió intimidada. Es más, confesó que el pequeño se sentía muy bien cuando lo acariciaba. Sin embargo, ella debía viajar nuevamente dentro de poco, y entonces se fue y no vio a Rubio en mucho tiempo.

Olivia Sievers/Facebook
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Lo impactante fue que, cada vez que ella regresaba a Buenos Aires por trabajo, veía al perrito en el mismo lugar dónde ella lo había acariciado, esperándola.

Olivia Sievers/Facebook
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Pasaron 6 meses así. Entre vuelos y mucha espera. Hasta que Olivia, finalmente, decidió adoptarlo.

Olivia Sievers/Facebook
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Claro, fue amor a primera vista y ninguno de los dos pudo evitarlo.

Hoy, ella ha hecho los trámites legales para irse a Alemania y llevarse a Rubio (como ella misma lo bautizó) a su lado.

Ahora Rubio disfruta de su nueva casa, su nueva dueña y su nueva vida en Europa.

Olivia Sievers/Facebook
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