Por Romina Bevilacqua
16 febrero, 2016

Se sienta todos los días en la caja que los vecinos del sector le armaron, a esperar en vano.

Lo dejaron a un costado del camino sin nada más que un bowl plástico con agua. Luego subieron de nuevo a su coche y se marcharon. Su perro no se movió de allí. Se sentó a esperarlos a que regresaran. Eso fue un día domingo, pero pasaron los días y él seguía esperando. Afuera hacía mucho frío así que algunos vecinos del sector intentaron hacer que entrara a alguna casa para protegerlo, pero cada vez que alguien se le acercaba les gruñía y escapaba de ellos. Luego volvía al mismo lugar de siempre, a esperar. Otro vecino se acercó con una caja de cartón y colocó sobre ella un plástico para protegerlo de la lluvia, y el perro aceptó su ofrenda con gusto. Cuando las condiciones climáticas ya se volvieron más extremas con temperaturas bastante bajas, le colocaron más frazadas. Pero eso es todo lo que han podido hacer por aquel triste perro, que se rehúsa a pensar que sus dueños no volverán por él.

Sin embargo, y pese a su precaria situación, este perro se encuentra justo donde debería estar. Ya que los habitantes de la 10ª avenida y North River Drive, pueden pertenecer a una comunidad de escasos recursos, pero tienen un gran corazón.

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Julian Rovito

Antes de que abandonaran a este perro en el vecindario, hubo otro caso en el que un perro de peleas llegó con heridas abiertas en todo su cuerpo y ensangrentado. El barrio, colinda con el distrito de Overtown, conocido por el uso de drogas, crimen y peleas de perros y que aún hoy es considerado uno de los barrios más pobres de EE.UU, por lo que de vez en cuando se puede ver algún perro que escapó de las peleas por el barrio.

Los vecinos lo cuidaron, lo llevaron al veterinario y le ofrecieron refugio. Ellos corrieron con todos los gastos apoyándose como comunidad. Y es que para ellos llamar a Control Animal está fuera de la ecuación; según comentan, las perreras son un lugar donde cosas malas les ocurren a perros buenos, además están todas a su máxima capacidad. Así que sus siguientes pasos para apoyar a este perro abandonado son conseguirle atención médica, mantenerlo saludable y encontrar una familia que lo adopte, como adoptaron a Charlie, el sobreviviente de las peleas callejeras.

«Salimos a verlo todos los días. Lo estamos alimentando. Tratamos de ganarnos su confianza. El próximo paso es conseguirle una jaula, colocarlo ahí y llevarlo a mi veterinario»

Julian Rovito, uno de los residentes del sector–

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Julian Rovito

Pero cuidar de un perro abandonado no es nada fácil. Sobre todo porque nadie en la comunidad tiene los conocimientos necesarios para casos más extremos. Es por eso que ahora están buscando que algún refugio local los ayude.

«Ninguno de nosotros es profesional. Necesitamos personas que nos ayuden a encontrar potenciales familias adoptivas temporales. Estamos dispuestos a ayudar con las cuentas del veterinario y cosas por el estilo. Todos somos amantes de los perros»

Julian Rovito, uno de los residentes del sector–

Los residentes han llamado a varios centros de rescate locales, pero nadie les ha devuelto las llamadas.

Esperemos que pronto encuentren a alguien que pueda ayudarlos. 

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