Por Romina Bevilacqua
22 enero, 2016

Su manada lo había rechazado, pero Duma le devolvió el espíritu y las ganas de vivir.

No todo fue color de rosas para esta pequeña elefante una vez que llegó al mundo. Poco después de nacer fue abandonada por su madre y rechazada por su manada, probablemente debido a un extraño bulto que sobresalía en su estómago. Una vez que sus rescatistas la examinaron, descubrieron que se trataba de una enorme hernia en su estómago que causaba que toda el área del cordón umbilical estuviese abierta y muy infectada, lo que podría afectar a su corazón.

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Intentaron reunir a la pequeña con su manada en varias ocasiones, pero su familia continuaba rechazándola una y otra vez. Así que no les quedó más remedio que aceptarlo en su refugio Thula Thula Rhino Orphanage. Le entregaron cuidados intensivos y personalizados, pero para esta joven elefante el gran problema no era su estado de salud física, sino su pesar. Rechazada por su manada y recorriendo sola los rincones del refugio mientras recibía los cuidados y caricias de sus cuidadores, Ellie, como la llamaron, se sentía sola. Pero pronto llegó un inesperado compañero a cambiar su vida…

httpv://youtu.be/5xgUAelbQdc

Los elefantes son animales muy sociales que cuentan con el apoyo y compañía de su manada y por lo mismo, Ellie, pese a que recibía el mejor trato por parte de sus cuidadores, estaba deprimida. Así que Karen Trendler, una de las especialistas a cargo de su recuperación, decidió juntar a Ellie con el perro del refugio, Duma. Pronto se volvió evidente que Duma era exactamente lo que Ellie necesitaba: un amigo y compañero.

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Desde entonces ambos son inseparables, y Ellie ha mostrado un gran progreso: se ve más alegre y por fin muestra un comportamiento infantil y juguetón, como lo haría un elefante a su edad.

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