Por Alejandro Basulto
10 septiembre, 2020

El trío de depredadores hambrientos rondaba por el Parque Nacional de Los Abruzos, cerca de Pescasseroli, Italia. El pastor los miró fijamente antes de efectuar sus movimientos.

Los lobos y los perros domésticos son animales carnívoros considerados de la misma especie, debido a indicios como su similar secuencia del ADN y otros estudios genéticos. Lo que no precisamente significa que entre ellos se lleven bien.

Paolo Forconi / Storyful

Sus distintas realidades y evoluciones, les ha permitido adquirir diferentes conductas que tienden a ser muy opuestas entre sí. Mientras unos son animales ejemplo de la domesticación, como es el caso de los perros, los lobos por su parte, viven de manera silvestre, cazando ungulados que encuentran en la naturaleza o ganado que han hallado en zonas más urbanas.

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Su avistamiento en sectores que cuentan con gran presencia de seres humanos, justamente ha conllevado su caza indiscriminada, sea por razones deportivas o de protección del ganado. Mientras que al mismo tiempo, sus parientes, los perros, son cuidados por estas personas y hasta dejados a cargo de la protección de ovejas, cabras, cerdos y otros animales que se pueden encontrar en una granja.

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Situación que ha conllevado diversos enfrentamientos entre ambos. Que en el caso de un can doméstico del Parque Nacional de Los Abruzos, cerca de Pescasseroli (Italia), significó la huida de su vida. Debido a que este perro pastor fue tomado por sorpresa por tres lobos que se encontraban merodeando en el área, iniciándose en esa instante una emocionante persecución.

Paolo Forconi / Storyful

Los tres lobos hambrientos persiguieron al perro sin descanso, mientras este último, se las ingenió de diversas maneras para evitar sus mordidas. Demostrando reflejos y una astucia realmente admirable, este can doméstico logró evitar el ataque de que era víctima, para finalmente poder colarse por una verja y huir lejos del peligro.

Escena que fue capturada por el zoólogo italiano, Paolo Forconi, quien explicó que los lobos no superaban el año de edad, por lo que su nula experiencia y la falta de potencia en su mordedura, benefició al perro pastor en su escape.

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