Por Camila Londoño
9 marzo, 2016

Con pruebas de resonancia magnética, entraron en sus adorables mentes.

Para determinar la respuesta emocional que los perros tienen al relacionarse con humanos, unos investigadores de la Universidad de México realizaron pruebas de resonancia magnética a un grupo de perros (de familias locales) en los cuales incluyeron a: cinco border collies, un golden retriever y un labrador. El primer paso fue entrenarlos para que se sintieran cómodos y tranquilos en la máquina.

dogMRI
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Luego, les mostraron 50 imágenes de distintos humanos junto con otras 50 imágenes de objetos inanimados.

perros
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El estudio evidenció que el lóbulo temporal de los perros tenía actividad cuando observaban las imágenes de los humanos.

Esta parte del cerebro (exclusiva de los mamíferos) se relaciona directamente con el procesamiento visual de estímulos complejos, como las caras. ¿Qué significa esto? Que el lóbulo temporal de los perros podría ser anatómicamente y funcionalmente muy similar al de otras especies, (como nosotros). Lo que sugiere que ellos utilizan un camino similar al nuestro para procesar rostros. 

Algo más sucedió en la prueba.

Cuando les mostraron las imágenes de los rostros humanos, también hubo una explosión de actividad en el núcleo caudado (componentes de los ganglios basales que se encuentran en la profundidad de los hemisferios cerebrales). Cuando les mostraron las imágenes de objetos, esa actividad fue mucho menor.

Y ¿qué nos dice esto? Los investigadores sugieren que esta parte del cerebro está relacionada con los «procesos de recompensa». Esto significa que para los perros, un rostro humano, significa mucho más que un objeto.

Esta investigación es una muestra contundente de que los perros son capaces de reconocer rostros.

Y no sólo de eso. También pone en evidencia el hecho de que el sistema de recompensas del cerebro de un perro, se acelere y se emocione al relacionarse con un humano. ¡Somos muy importantes para ellos!

«En este caso, se presentaron expresiones faciales y resultó que, básicamente, las mismas áreas del cerebro se activan en perros como lo hacen en los seres humanos, en términos de lectura y comprensión de señales faciales».

-Bradley Smith, Universidad Central Queensland-.

De alguna u otra forma lo sabíamos. 

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