Por Alejandro Basulto
17 septiembre, 2020

Esto ocurrió en Australia, y quien grabó la escena quedó atónito. “¿Qué están haciendo ustedes dos?”, les dice. Y luego ambos giran la cabeza de una manera muy humana.

De que los perros siempre hayan una manera de conmovernos y sorprendernos, es un hecho. Con su ternura, belleza y espíritu travieso, estos canes son expertos cuando se trata de dar e inspirar cariño en quienes les rodean. Sin olvidar, que si hay un animal al que no le cuesta conseguir risas, esos son los perros. Quien no se ha reído gracias a alguna travesura que haya realizado su compañero perruno. Imposible que algo así no haya ocurrido. Estos lindos seres vivos, nos enternecen o nos hacen reír. No hay manera de no caer en sus encantos.

saxby2.0 / TikTok

Y un reciente video, obtenido por el usuario de TikTok, Saxby2.0, es una fiel demostración de cómo estos animales tienen un don innato para sorprendernos. Debido a que cuando un hombre conducía su automóvil por una calle en Australia, al momento de mirar a la izquierda, dio con una escena que le dejó atónito. Un labrador dorado y un pitbull marrón estaba sentados con la espalda recta, cada en uno en una silla de jardín. Como si estuvieran teniendo un charla mientras miraban a los vehículos pasar por la carretera.

“¿Qué están haciendo ustedes dos? No sé quién eres, ni a quién perteneces, pero ¿por qué estás sentado en sillas así? (…) Esto me asustó muchísimo”

se le escucha decir al sujeto que grabó a los perros.

saxby2.0 / TikTok

Puede que ver una escena así nos dé un poco de miedo. Debido a que ambos canes estaban sentados de una manera tan humana y tan relajada, que pareciera que estuvieran tramando algo. De hecho, al momento de ser grabados, ambos voltearon la cabeza al mismo tiempo, como si se dieran cuenta que alguien los estaba observando y poniendo así en peligro su plan.

El video llegó a las redes sociales el lunes y desde entonces ya ha sido visualizado más de 80 mil veces. Y es que sin duda, ver a estos dos perros en una silla sentados juntos y tan felices, da para abrir un debate. ¿Qué conversarán entre ellos? ¿A qué se debe tanta calma? ¿Serán esos asientos de su gusto o prefieren los de tela? Preguntas que tal vez nunca recibirán respuesta.

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