Por Andrés Cortés
18 mayo, 2017

Quizá no pueden escapar de ser devorados, pero sí pueden sobrevivir luego de serlo.

Muchos animales tienen capacidades que el ser humano sueña, pero nunca tendrá. Volar, quizá, es la más común. Sin embargo, existen muchas cualidades de los seres del mundo animal que desconocemos por completo y, ni siquiera el cine de ciencia ficción nos ha enseñado. Como por ejemplo, sobrevivir luego de ser devorado.

El año 2012, unos biólogos que se encontraban en una expedición por Timor Oriental, en el sudeste de Asia, se toparon con un inquietante hecho. Una serpiente ciega se deslizaba por el trasero de un sapo común asiático.

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“Es bastante sorprendente que un vertebrado, que tiene pulmones, sea capaz de sobrevivir”, contó Mark O’Shea, biólogo que presenció este hecho en una entrevista para BBC.com. Y claro que lo es.

Las larvas y pequeños invertebrados marinos, pueden pasar ilesos a través de algunos depredadores.

Las mejores probabilidades de sobrevivencia que tienen los amigos invertebrados es con los sapos y pájaros. Pero son probabilidades, y mínimas. Incluso si al ser devorados por un depredados no mueren al instante y caen “sanos y salvos” al estómago de su predador, aún les queda sobrevivir a los ácidos gástricos y resistir la falta de oxígeno.

La esperanza aumenta cuando hablamos de los sapos y los pájaros. Ambas especies a menudo empujan sus alimentos a la parte posterior de su garganta antes de tragar, lo cual aumentaría considerablemente la posibilidad de que, por ejemplo una serpiente ciega, salga sin daño alguno.

Si bien esta serpiente podría considerarse como privilegiada por su delgado y largo cuerpo, tiene puntos en contra: el oxígeno.

Los investigadores creen que el principal inconveniente que se le presentó a esta serpiente para salir del sapo, fue la falta de oxígeno. Sus escamas fuertemente unidas impidieron que los jugos gástricos fueran capaces de alcanzar sus tejidos y órganos delicados. Pero contra la falta de oxígeno, la pequeña serpiente no tiene nada que hacer.

“A pesar de que la vimos alejarse con vida, murió alrededor de cinco horas más tarde”.

-Mark O’Shea

Pero si alguien no tiene problemas con el oxígeno, son los caracoles.

En un experimento realizado el año 2011 por unos biólogos de la Universidad de Tohoku en Japón, alimentaron con pequeños caracoles terrestres a pájaros ojiblancos japoneses para ver si estos podían pasar intactos por los intestinos de estos.

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Si bien solo un 15% de los caracoles sobrevivió, demorándose entre 20 y 120 minutos en salir, se demostró por primera vez que los caracoles terrestres pueden sobrevivir a la digestión.

Y las criaturas del mar, no están exentas.

Otras especies que son capaces de sobrevivir a ser devorados por su depredador son los gusanos nematodos.

Un equipo de la universidad de Kiel en Alemania encontró a estos redondos gusanos en los intestinos de babosas. Incluso en sus heces.

“Parece que son ingeridas vía oral, lo que es inusual porque las babosas tienen un órgano que debe destruirlas”.

Hinrich Schulenburg, del equipo de investigación.

Estos descubrimientos son recientes y aún no se puede decir a ciencia cierta cómo es que estos pequeños animales logran sobrevivir una vez son devorados.

Para un equipo de biólogos de Japón, la razón de por qué estos caracoles pueden sobrevivir tiene que ver con la transferencia de genes entre poblaciones de caracoles geográficamente distantes.

Todas las investigaciones apuntan a que los propios animales han conseguido evolucionar genéticamente para ser más resistentes. Pero no a los ataques de sus depredadores, sino a los ácidos gástricos de sus captores.

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