Un entierro más verde es posible.

Si te consideras una persona ecológica, ¿por qué no serlo hasta después de tu muerte? Cuando un familiar o ser querido muere es un proceso muy doloroso que puede costarnos mucho superar, pero ¿qué pasa si ocupamos esa oportunidad para también contribuir al medio ambiente? Creo que este proyecto de Eco-Cerc puede ser una excelente alternativa para que la consciencia ecológica nos acompañe incluso más allá de esta vida.

Usualmente, cuando morimos hay dos alternativas: somos cremados y nuestros seres queridos se hacen cargo de nuestras cenizas, o bien, somos enterrados en un cementerio, dentro de un ataúd. La gran mayoría de los ataúdes son de maderas sólidas y, generalmente, sus precios son muy altos, tanto así, que para la familia de quien acaba de fallecer constituye un verdadero problema costearlo. Sin embargo, si nos detenemos a pensar:

¿Por qué invertir tanto en algo que finalmente va a desaparecer bajo tierra?

¿Por qué endeudarnos y colocar los cuerpos de quienes amamos en vida en unos cofres eternos, cuando podemos devolver al planeta todo lo que le entregó en vida a quien falleció? Imagínate esto por un minuto: solamente en Francia, el año pasado murieron 556.000 personas. Si el deseo de cada una de estas personas fuera descansar eternamente dentro de un ataúd de roble, se necesitarían talar 111.200 árboles.

Un roble de 80 años de vida sirve para hacer sólo 5 ataúdes, una verdadera masacre de nuestros bosques.

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Hoy existe una alternativa más sostenible que a mí me parece fascinante y muy coherente con los movimientos ecológicos actuales. Martine Saussol es la fundadora de Eco-Cerc, una empresa que se dedica a hacer ataúdes de cartón alveolado y pegamento de soja que además están autorizados para ser cremados. Es decir, en lugar de estar talando un árbol para transformarlo en ataúd y en seguida quemarlo en un proceso de cremación, se quema solamente el cartón. Tal como dice la publicidad de la página web de la empresa:

«Eco-Cerc… ¡sólo una cuestión de sentido común! Los ataúdes de cartón pueden responder a las expectativas de unos clientes cada vez más preocupados del desarrollo sostenible. La industria funeraria debe adaptarse a estas tendencias más ecológicas (…). La adopción de Eco-Cerc concilia la ecología y respeta plenamente la memoria de nuestros difuntos».

-Eco-Cerc-

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Otra ventaja del ataúd de cartón de Eco-Cerc son sus bajos precios

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En general, un ataúd de madera sólida promedio cuesta unos 536 dólares, mientras los que ofrece Eco-Cerc cuestan sólo 375 dólares. Y no se trata de que la calidad de los ataúdes de cartón sea menor, al contrario, simplemente se trata de un material más liviano, sostenible y en armonía con el planeta. De acuerdo a Philippe Martineau, director ejecutivo de Choix Funéraire, una de las grandes funerarias francesas, «la elección de especies nobles, principalmente el roble, muestra el respeto por la persona fallecida». Sin embargo, ¿qué puede ser más noble que contribuir al desarrollo sostenible del planeta hasta después de la muerte?, ¿Cuando fallezcamos, la materialidad de nuestro ataúd dirá algo sobre nosotros, de quiénes fuimos, o valdrá más la intención que haya tras eso? Creo que la intención tras los ataudes de Eco-Cerc puede ser mucho más noble que talar un roble de 80 años para estar bajo tierra por la eternidad.

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Seamos conscientes de que sólo depende de nuestras desiciones cotidianas el que este planeta se convierta en un lugar más amable.

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