Por Yael Mandler
30 septiembre, 2015

¡Los instructores felinos podían ser adoptados por sus alumnos!

En Illiniois, Estados Unidos, y Vancouver, Canadá, se cambió el OOOM por el MIAAU. Dos centros de yoga decidieron realizar un pequeño ajuste a sus clases diarias para dar la bienvenida a los instructores más adorables: un grupo de gatos rescatados de la calle y refugiados en centros de albergue de animales.

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Homeward Bound

La especialidad de algunos eran las posturas y la elongación, mientras que otros se preocupaban de mantener el clima de relajo en la sala. Pero pese a su profesionalismo, las ganas de hacerles cariño eran irresistibles para los participantes de la clase.

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Homeward Bound

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Vokra

Una de las clases especiales se realizó en el centro Stretch Vancouver y contó con ocho felinos que se pasearon por la sala y supervisaron el trabajo de los humanos. La idea era juntar fondos para la asociación «Vancouver Orphan Kitten Rescue Association (VOKRA)», dedicada a rescatar gatos de las calles.  

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La otra iniciativa, se hizo en el centro Yoga at Connie’s, que en conjunto con el refugio para animales Homeward Bound realizó esta clase, pero con una diferencia. Los gatos podían ser adoptados por los participantes.

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Homeward Bound

Los lazos entre las personas que participaron en la clase y los gatos se formaron muy rápido. A pesar de que para algunos era difícil concentrarse con tanta ternura, todos quedaron maravillados con la experiencia. Aunque algunos no pudieron relajarse tanto y decidieron botar tensiones al estilo más clásico.

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En Vancouver no se quedarán sólo con esta idea, pues hay un proyecto pre aprobado para crear un café al que las personas puedan ir con sus gatos.

¿Y tú, te animas a intentar un MIAAAU?

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