Por Camilo Fernández
10 octubre, 2018

Si te encuentras con una de estas, no la toques por ningún motivo.

Hay criaturas marinas que uno no sabe si son de este planeta o no. Perfectamente podrían ser parientes de un extraterrestre o el monstruo de alguna película de terror. Algo así se encontró la familia Dickinson mientras paseaban por las costas de Nueva Zelanda.

En la arena se encontraron con una gran mancha rosada. Al acercarse un poco más, pensaron que podría ser una medusa, pero su cuerpo era bastante diferente a lo que uno supone como una de ellas luce.

Eve Dickinson

Su aspecto era horripilante.

“Lo cierto es que había medusas en todas partes y nos quedamos muy sorprendidos. Entonces vimos esta enorme criatura que parecía diferente de todas las demás. Pasamos mucho tiempo mirándolo por sus hermosos y extraños colores y forma. Mi hijo decía que le recordaba a un volcán“.

– Eve Dickinson a Auckland Now.

Finalmente, l0 que vio la familia efectivamente era una medusa, una de tipo melena de león ártica (Cyanea capillata), también conocida como medusa gigante. Lo que pasa es que afuera del agua jamás va tener el mismo aspecto que como cuando está flotando de forma submarina.

Wikimedia Commons

Cuando sus finas hebras que forman los tentáculos permanecen en la playa, la forma aplanada la hace parecerse como un monstruo sacado de una pesadilla.

Eve Dickinson

La medusa melena de león ártica es conocida por ser la especie más grande encontrada. Puede llegar a medir hasta 50 centímetros de ancho y, una vez, en 1870 se registra el descubrimiento de una que llegó a medir 2,3 metros de diámetro.

Si alguna vez te encuentras con una de estas medusas, no las toques, ya que sus picaduras pueden causar dolor y enrojecimiento temporal de la piel en la parte afectada, aunque en individuos sanos la picadura no debería provocar consecuencias graves.

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