Por Luis Aranguren
13 agosto, 2020

Muchos saldrían corriendo al verlo, pero ellos decidieron prepararle un sándwich. Y se comportó de lo más educadamente en la mesa.

Cuando tenemos una comida familiar en el campo lo menos que esperamos es encontrarnos con un animal que suele ser tildado de peligroso. Sería normal tenerle miedo, más cuando hablamos de un oso con grandes garras y 3 veces nuestro peso.

Esto le ocurrió a Kaitlyn Nesbit, de 29 años, quien con su familia decidió ir de picnic. Algo normal en ellos, solo que esta vez apareció este grandísimo animal.

Caters / Kaitlyn Nesbit

Lo bueno fue que no vino  en plan de querer comerse todo y hacer desastre, sino que se sentó junto a la familia y tranquilamente esperó un emparedado. Con paciencia esperó que uno de los miembros de la familia cortara el pan y lo rellenara, parecía un humano más.

Esto al responder a las señas que les hacían los que estaban en la mesa, si le pedían que se sentara lo hacía y si le pedían que esperara también.

Pero esto no es del todo correcto, las acciones del grupo fueron criticadas en las redes sociales pues los osos salvajes no deben ser alimentados por su propia seguridad. Eso para que no asocien a los humanos con alimentos y se vuelvan un problema para los visitantes.

El Departamento de Recursos Naturales de Maryland pide a las personas ahuyentar a los osos negros si se acercan a pedir comida, inclusive tienen un aviso que dice lo siguiente:

“¡NO LO ALIMENTES! Asústalos. Haz ruidos fuertes, golpea sartenes o grita. Ver osos puede ser muy agradable. Sin embargo, tener un oso en el campamento puede generar problemas que persistirán mucho después de que hayas ido a casa. Si un problema se agrava, su seguridad y la del oso pueden verse comprometidas “.

Claramente ellos no pensaban en eso, quizás pudo pasar por su mente que al tenerlo tan cerca, reaccionar con violencia sería contraproducente. De tener a un animal que puede ser tan peligroso cerca de mí, es probable que hiciera lo mismo mientras trataría de huir del peligro.

Caters / Kaitlyn Nesbit

Esperemos que esto no represente un problema a largo plazo, el año pasado sacrificaron a un oso negro por ser sociable y eso no es para nada justo.

Es comprensible que debamos enseñarles a separarse de nosotros, en ocasiones se pueden tornar agresivos y en parques nacionales es un riesgo. Ya llegará el día donde todos podamos habitar en paz, sin que nadie sea un invasor de espacios.

Caters / Kaitlyn Nesbit

Por ahora esta familia se llevará a casa una excelente anécdota.

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