Por Lucas Rodríguez
6 abril, 2021

Cocoa tenía 16 años, por lo que ya era muy difícil que corriera por la arena como le encantaba hacerlo. Su familia usó un poco de ingenio y consiguió llevarla con ellos una última vez.

De seguro que vivir cerca de la playa tiene muchos beneficios. El aire marino hace muy bien para el cuerpo, así como el sonido de las olas es perfecto para bajar el estrés y acostumbrarnos a una vida un poco más lenta. Incluso si no practicamos deportes náuticos, de seguro que la mejor manera de sacarle provecho a la cercanía del agua, no lo pasaremos nada de mal viviendo entre las olas. 

Pinterest: NuwallpaperHDBlog – Imagen Referencial

Ahora, las personas que viven cerca de la arena y la sal de mar, señalan que hay pocas cosas más satisfactorias que llevar a un perrito a la playa.

Deposit Photos – Imagen Referencial

Esto era lo que hacía la familia de Tom Antonino, el orgulloso dueño de un bello perrito golden retriever llamado Cocoa. La perrita de 16 años ha vivido toda su vida cerca del océano, disfrutando mucho de las ocasiones en las que la subían al auto de la familia para ir a correr entre la arena. 

Por años esto fue su pasión, por lo que cuando su familia tuvo que asumir que la edad de Cocoa ya no le permitiría volver a ir a la playa, decidieron que tenían que hacer algo al respecto. Poniéndose manos a la obra, Tom y su familia construyeron una versión alternativa de la cama que la perrita anciana usa normalmente para recostarse.

Facebook: Carrie Copenhaver

Desde este punto cómodo y seguro, Cocoa pudo volver a la playa y estar junto a su familia.

Carrie Copenhaver, una mujer que pasaba por la playa de Georgia, notó la escena de Tom dejando a Cocoa en el costado de la arena. Pidiéndole su permiso, retrató la tierna escena, así como también una instantánea de Cocoa mirando a la playa donde pasó tantos momentos memorables:

“Tuve que detenerme y expresar mi amor por su extraordinario cuidado… compasión, amabilidad, amor. Necesito más gente así en mi vida”

–Carrie Copenhaver por Facebook

Facebook: Carrie Copenhaver

Desgraciadamente, Cocoa falleció un par de meses después de que fuera tomada la fotografía. De todas maneras, la perrita vivió una vida completa y satisfactoria. Muchos de sus recuerdos más tiernos y memorables ocurrieron en la playa, por lo que el acto de Tom y su familia de construirle una camita especial para que pudiera volver a ver ese lugar que jugó un papel tan importante en su vida, fue clave para que recibiera la despedida apropiada. 

Más que la playa, la suerte que tuvo Cocoa es pertenecer a una familia que la quiso tanto como la de Tom Antonino. 

 

 

Puede interesarte