Por Alejandro Basulto
16 septiembre, 2020

“Tan apestosamente lindo. Definitivamente te da esa sensación de bienestar”, lo elogió su humano, argumentando a favor del obsequio que le dieron.

Los perros son animales sumamente sociales. Muy amigables y regalones. Además de que también, obviamente, demasiado juguetones, divirtiéndose mucho con sus compañeros humanos o el amigo perruno que tengan cerca. En ese sentido, son como niños: inquietos y amables, siempre dispuestos a compartir su tiempo y su alegría con el otro. Lo que en el caso de los grandes daneses de Afto Tarin, Vito y Bambino, llega a niveles que los ha hecho inseparables del can del vecino. No teniendo ellos problemas en asomarse de vez en cuando para mirar por encima de la pared e intercambiar unos ladridos que con su otro amigo peludo.

vito.and.bambino / Instagram

Sin embargo, este perrito de color chocolate, llamado Giuseppe, que vive hace seis meses al lado de Vito y Bambino, no tiene la fortuna de sus vecinos, al no tener su misma estatura. Por lo que aunque se pare y se apoye en la muralla, para verse con sus amigos perrunos, no logra encontrarse con ellos ni verlos de una manera cómoda. Entonces, el intercambio de ladridos entre ambos caninos tenía el importante desafío de intentar superar la adversidad de una pared que para uno de ellos, era demasiado alta.

Robert Carnes

Por mucho que lo intentara, este pequeño perrito no llegaba lo suficientemente alto para oler y chocarse narices con sus amigables y perrunos vecinos. “Ha intentado muchas veces saltar y oler a sus grandes amigos perritos cada vez que estamos afuera”, dijo la humana de Vito y Bambino, Afton Tarin, a The Dodo. Pero esto no quedaría así por siempre. Ya que la familia de Giuseppe se dio cuenta de esta situación, por lo que ideó una manera de que su querido can pudiera verse y olerse con los perros del vecino.

“Giuseppe saltaba furiosamente tan alto como podía y trataba de saludar. Siempre yo le decía, ‘Si solo tuvieras un taburete’ (…)  Hice que uno de mis hijos entrara y tomara el taburete [luego de acordarse que tenía uno] (…) Mi reacción inicial fue romper a reír (…) Al ver sus pequeños pies completamente extendidos y su cola borrosa por moverse demasiado rápido, no pude evitarlo. Tan apestantemente lindo. Definitivamente te da esa sensación de bienestar”

– contó el humano de Giuseppe, Robert Carnes.

vito.and.bambino / Instagram

Finalmente, un banquillo fue la solución que tanto requería Giuseppe para encontrarse con sus amigos. Apenas le colocaron el piso, se subió encima y pudo por fin chocarse nariz y oler a sus queridos amigos de al lado. “Los chicos se disfrutan mucho (…) Es muy agradable tener ese tipo de relación con nuestros vecinos de al lado”, declaró Afton Tarin, contenta, sabiendo que sus perritos Vito y Bambino tienen una linda amistad con el tierno y amigable can del vecino.

Puede interesarte