Por Lucas Rodríguez
12 enero, 2022

Los dueños del local asumieron que debió haber llegado con una subida de la marea, o porque estaba realmente hambrienta y olió los pescados que se estaban preparando dentro.

Todos sabemos que las reglas con los animales salvajes, es que no nos acercaremos a ellos, salvo que ellos lo hagan primero hacia nosotros. Claramente que esto implica la llegada de algo menos peligroso que un león o un tigre. Un animal al que se supone no debemos acercarnos por lo que significaría acostumbrarlos a vivir fuera de su hábitat natural, no porque puedan ser un riesgo para nosotros. 

Puede que la definición de la clase de animal con el que se puede tener una relación así sea una foca. Más aún, si es una bebé.

Facebook: The Old Lock & Weir

Eso fue lo que le ocurrió a los dueños y empleados del The Old Lock & Weir, ubicado en Bristol, Reino Unido. Debido a la ubicación del restaurante tan cerca del agua, es normal tengan interacciones más frecuentes de lo normal con algunos de los mamíferos marinos. Dicho eso, la foquita que llegó a tocarles la puerta hace poco, era por lejos la más atrevida que habían visto hasta el momento.

Dan Rawlins, el administrador del local, contó su experiencia a The Dodo:

“Me sorprendió gratamente verle. Se movía bastante y no parecía muy molesto por toda la gente que había alrededor. Como tenía poco peso, evidentemente le atraía la cocina del pub. Especulamos que tenía hambre”

–Dan Rawlins, administrador del The Old Lock & Weir para The Dodo

Facebook: The Old Lock & Weir

El pequeño animal entretuvo a los empleados, demostrando que no les tenías miedo y que estaba dispuesto a jugar un poco si le daban uno que otro pescado.

De todas formas, un animal como este necesita tener agua y cuidados, por lo que los empleados se pusieron manos a la obra para crearle un ambiente agradable mientras llegaban los expertos en animales. Fueron los rescatistas de la RSPCA West Hatch quienes acudieron para llevarse con ellos a la pequeña foca.

Facebook: The Old Lock & Weir

Una vez lo tuvieron con ellos, notaron que había sido cuantificado con anterioridad. Viendo su chip, descubrieron que había sido registrado con anterioridad en el sector de Escocia, habiendo nadado más de 400 kilómetros hasta haber llegado a la puerta de ese restaurante en Bristol. 

De todas formas, en manos de los expertos pudieron darle un poco de comida. Pensaban que el animal subiera un poco de peso antes de devolverlo a las aguas. A fin de cuentas, la foquita se salió con la suya. 

 

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