Por Cristofer García
15 julio, 2021

“Observé desde la superficie durante más de una hora antes de atreverme finalmente a hacer mi intento, descendiendo 12 metros en una sola respiración antes de avanzar lentamente hacia ellas”, dijo el reconocido fotógrafo canadiense Paul Nicklen, sobre su foto en la Antártida.

La naturaleza es un mundo que el humano nunca termina de descubrir en su totalidad y que siempre existirán hallazgos que sorprendan. Esto es aún más cierto cuando se trata del ámbito marino, del cual se ha explorado menos que el terrestre.

Uno de esos momentos que asombran al ojo humano fue capturado por el reconocido fotógrafo canadiense Paul Nicklen, quien se especializa en registrar la vida silvestre, sobre todo la de los océanos.

Paul Nicklen

Nicklen se encontraba buceando en apnea y haciendo registros cuando se encontró con ballena jorobada madre acompañada de su cría. Pudo inmortalizar ese momento con su lente, desde el cual se vio a ambas ballenas nadando unidas, como si la madre la protegiera.

“Hay mucho que considerar al bucear en apnea al nivel de los ojos con una madre jorobada y su cría. El día que capturé ‘Megaptera’, la pregunta más importante que pasaba por mi mente era cómo posicionarme con el menor movimiento posible para que no fueran molestadas“, contó el fotógrafo en su cuenta en la red social Instagram.

Paul Nicklen

“Observé desde la superficie durante más de una hora antes de atreverme finalmente a hacer mi intento, descendiendo 12 metros en una sola respiración antes de avanzar lentamente hacia ellas, monitoreando cuidadosamente su reacción mientras avanzaba”, añadió.

De esa forma y con mucha cautela, logró posicionarse justo frente a las dos ballenas sin que estas se sintieran perturbadas por su presencia. Así, hizo su grabación y sacó las fotos que podía en el poco tiempo que tenía a su disposición.

“Las jorobadas tienen un control de flotabilidad excepcional y usan sus aletas pectorales para contrarrestar cualquier movimiento en el agua. Cuando levantó sus pectorales al acercarme, me pregunté: ¿estaba compensando la corriente o me estaba acercando demasiado? Ninguna imagen vale la pena agitar a un animal, así que decidí pecar de cauteloso”, contó.

Paul Nicklen

Aunque le era difícil ya lidiar con al falta de oxígeno, hizo lo que estuvo en sus manos para alejarse luego sin molestar. “Estoy orgulloso de la relación que mantengo con la vida silvestre; al final del día, es la parte más importante de mi trabajo“, dijo.

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Esta escena ocurrió en la Antártida, en un sector que las ballenas jorobadas suelen rondar para alimentarse

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