Por Lucas Rodríguez
15 octubre, 2020

Lo común es que quienes organizan carreras, descarten a los perros que ya no les resultan útiles. Esto, hizo que naciera Fundación Galgos Chile, quienes a través de donaciones, le cambian la vida a esta raza castigada por la ambición y las apuestas.

Para la gran mayoría de nosotros, los perros tienen solo una función: ser nuestros queridos y juguetones compañeros de vida. Luego están los perros que ayudan en ámbitos profesionales, tales como perros rescatistas, de ayuda en brigadas antidrogas o incluso, de lazarillo para los ciegos. Con lo que no contamos es que en sectores menos visibilizados de la sociedad, los pobres perros también son utilizados con fines muchísimo menos simpáticos o nobles.

@fundaciongalgoschile

Una de estas actividades son las carreras de perros, una práctica que cuenta con una larga tradición en muchos países de Latinoamérica, pero que también, arrastra una historia de maltratos y malas prácticas hacia los animales. A diferencia de otros espectáculos deportivos con participación animal, como las carreras de caballos, las de perros, galgos, generalmente, tienden a ocurrir en sectores rurales, donde no existen los recursos para procurarles el tratamiento y la alimentación que deberían recibir. 

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Mientras que la respuesta correcta a esta situación sería simplemente no hacer las carreras, la realidad no es así. Esto es lo que intenta solucionar la Fundación Galgos Chile.

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Declarada como una organización no gubernamental (ONG), la FGC se preocupa de rescatar, dar auxilio médico así como difundir casos de galgos rescatados que se encuentren en malas condiciones. Muchas veces estas condiciones se deben a su explotación en carreras ilegales, como ocurre en Chile, donde a pesar de ser prohibidas bajo la legislación oficial, siguen ocurriendo. 

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La fundación ha tenido un par de casos notables, como lo fue la historia de Sofia, una perrita galgo que fue encontrada al costado de una carretera. No solo tenía quebrada una pata y mala nutrición, sino que también sufría de un tumor en el hocico, que se estaba esparciendo sin ninguna clase de oposición. 

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La fundación adoptó a la perrita, dándole cuidados y ayuda durante las semanas de vida que le quedaron. Una historia similar tuvieron con una perrita preñada y abandonada, que a pesar de no conseguir salvar a ninguna de sus crías, al menos pudo salir del parto con vida y en muchísimas mejores condiciones de las que la habían encontrado inicialmente. 

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Dado que no es dependiente de ninguna entidad, la fundación necesita de muchísimas donaciones para seguir operando de buena manera. Si quisieras enviarles un poco de ayuda, visita su Facebook. Los datos de contacto estarán en su información, así como en varias de sus publicaciones. 

 

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