Por Camilo Morales
5 noviembre, 2020

El águila estaba dispuesta a comerse a esos pollitos, pero no contaba con que terminaría perdiendo la pelea e inmóvil en un rincón. Lo que queda claro es que esa gallina, de gallina no tiene nada.

El amor de madre puede superarlo todo, sea la especie que sea. Eso quedó demostrado en un registro que se dio a conocer en las últimas semanas en donde una gallina le ganó una improbable pelea a un águila que quería comerse a sus pollitos. 

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En el video puede verse como una gallina da un paseo junto a sus crías pero es sorprendida por una águila que aterrizó en el nido volando en picada a gran velocidad. El ave estaba dispuesta a comerse a sus crías, pero la gallina logró defenderse esquivando el primer golpe.

Hay que tomar en cuenta que las águilas son de las aves depredadoras más grandes y eficaces. Éstas se caracterizan por su gran tamaño, su cuerpo robusto y sus poderosas garras.

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La madre gallina termina dándole picotazos, empujones y garrazos, de forma muy rápida, por lo que el águila queda acorralada en una roca. Ésta última comienza a emitir alaridos muy agudos y fuertes, los que demostraban su desesperación por haber perdido la pelea y no haber podido cazar a las crías. Además, se llevó fuertes golpes.

En ese momento, a la gallina se le puede apreciar con el plumaje erizado por la tensión y con una postura imponente como método de defensa e instinto por cuidar a sus pequeñas crías. Mientras tanto el águila quedó relegada en un rincón, inmóvil y sorprendida. Finalmente, la gallina se va del lugar junto a sus pollitos, mientras el águila solo mira.

Estas conductas son recurrentes en la naturaleza, cuando un animal que comúnmente puede ser una presa contraataca a su depredador y caza a animales más grandes que ellos, como consigna La FM. Lo que podemos dejar en claro de este vídeo es que en la naturaleza siempre hay sorpresas y que el amor de madre es grande. Además, esa gallina, de gallina no tiene nada. 

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