Por Valentina Miranda
22 junio, 2022

Cuando Kelly DeWeese salió a correr en Owensboro (EE.UU) para superar la pérdida de su madre, se encontró de casualidad con una minina de 5 meses que estaba abandonada y enferma. La llevó a su casa y pagó todos los tratamientos para su recuperación, los cuales parece agradecer con su mirada.

Cuando las personas pasan por momentos difíciles, tratan de encontrar la mejor manera para continuar con sus vidas y salir adelante, aunque no es algo fácil.

Es sabido que hay que tener paciencia para los cambios positivos además de voluntad, pero hay ocasiones en que estos ocurren cuando menos se esperan y de repente parecen ser la solución a todo. Cuando Kelly DeWeese salió a trotar por Owensboro, Kentucky (Estados Unidos) para superar el fallecimiento de su madre, jamás imaginó encontrarse con una gatita que terminaría siendo el ser más especial para ella.

Kennedy News and Media

Snickers, como fue llamada después, era una pequeña criatura de tan solo 5 meses de edad cuando Kelly la vio por primera vez, deambulando frente a ella en un campo de maíz. Sin saber cómo llegó ahí, no dudó en ayudarla. “Probablemente sabía que era su oportunidad de ser rescatada: salió sola y estaba muy enferma“, dijo a Metro.

Kelly la llevó hasta su casa, la bañó y al día siguiente la llevó con un veterinario para iniciar los tratamientos contra las pulgas, ácaros y los pólipos que tenía detrás de sus ojos.

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Gracias a la ayuda profesional todo salió como esperaban, y desde entonces han pasado 2 años juntas. “Ella está bien, le encanta jugar a buscar cosas y mirar televisión. Creo que probablemente sabe que fue rescatada y está muy feliz”, comentó Kelly a Metro.

La dueña estuvo dispuesta a pagar precios muy altos con tal de que Snickers estuviera bien y a su lado, un gesto que ella pareciera agradecer por la sonrisa que se ve en su rostro.

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“La forma en que está estructurada su cara, y cómo levanta el hocico, parece que está sonriendo y sonriendo todo el tiempo”, detalló la mujer al sitio. Además las manchas de una de sus patas también lucen como una cara sonriente, como si estuviera feliz por haber sido rescatada.

“Le encanta la cámara, y cuando sale, simplemente la mira y le encanta mirarse a sí misma”, contó Kelly a Metro. No cabe duda de que ambas tuvieron mucha suerte de encontrarse en el momento adecuado, dejando atrás los malos momentos.

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