Por Felipe Costa
19 febrero, 2021

Birdie es una gatita que vivía en la calle sobreviviendo el duro frío desde que nació. Tras seguir a Otley, un gato doméstico, quedó cautivada por la comodidad y el calor de la casa, así que decidió quedarse. Con el tiempo se han vuelto como hermanos, comen juegan y se acurrucan juntos con mucho cariño.

La cantidad de perros y gatos callejeros en las grandes ciudades, es en muchas ocasiones un problema difícil de erradicar. Aquellos que nacen sin un techo deben buscar cómo sobrevivir ante el frío y la hambruna, siendo rechazados muchas veces por los dueños de casa al ver como hurgan en su basura. Esta vez te contaremos la historia de una gatita llamada Birdie, que consiguió un hogar de una manera muy particular.

@alicemmccoll

Birdie es una felina que nació en la calle. Durante días sobrevivió rondando por los vecindarios en busca de comida junto a su madre. Pero un día se encontró con el gato Otley, y algo en su aspecto le llamó la atención. Pudo haber sido su pelaje bien cuidado o su buen olor, lo cierto es que decidió perseguirlo hasta su hogar.

Mientras que la madre de la gatita fue llevada a un refugio, Birdie decidió volver, quedándose en el porche la dueña de Otley, Alice, donde se quedó

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Otley parecía no estar incómodo con la presencia de su nueva visita, es más, se acercó a ella de a poco para apreciarla, siempre con cuidado, en cambio Birdie era más atrevida y trataba de tener contacto con el gato. Cuando ya habían entablado cercanía, Otley optó por volver dentro de la casa y la gatita entonces le siguió.

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Al parecer Birdie nunca había estado en una casa, probablemente fue el calor y lo cómodo de los muebles que rápidamente la conquistaron, pero por sobre todo, fue la cama de Alice. Sin problemas para compartir, el gato dejó que la felina se acurrucara junto a él y tomaran una siesta. Desde ese momento se volvieron inseparables.

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Usualmente son los humanos quienes rescatan y escogen a los gatos para darles un hogar, pero en este caso fue Birdie quien eligió el suyo.

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“Comen juntos, duermen juntos y juegan juntos, y básicamente son completamente inseparables en este punto. Tienen una amistad inquebrantable y es tan lindo”.

–Alice McColl a Love meow–

Al ver la escena, Alice no tuvo otra que adoptar a la gatita, la nombró Birdie y la llevó al veterinario al otro día. Cuenta que tras la experiencia la gatita quedó agotada y al volver a casa se reencontró con Otley, se puso junto a él y acurrucaron sus patitas juntos. Con el tiempo, más que amigos se han vuelto hermanos, protegiéndose el uno al otro y haciendo travesuras en el patio.

Pese a que Alice no tenía planes de llevar un nuevo gato a casa, hoy no puede estar más contenta luego de ver el vínculo que hicieron los mininos, probablemente los gatos más cariñosos en todo el barrio.

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